La fe en conseguir el oro olímpico y el amor a su deporte, son los principales motivos por los que Paola Espinosa mantendrá vivo su sueño hasta los Juegos Olímpicos de Rio 2016 aunque para dicha ocasión lo hará desde el trampolín de tres metros sincronizado y no desde la plataforma, donde ha conseguido dos preseas olímpicas (plata en Londres 2012 y bronce en Beijing 2008).

Es algo en lo que todavía sueño. Cuando duermo sigo pensando en que quiero hacer un clavado perfecto. Mi gusto y la pasión que le tengo a este deporte, me hicieron decidirme a seguir un ciclo olímpico más y querer ser la mejor , aseguró la clavadista, quien por cuarta ocasión se encaminará a una justa veraniega.

Estaremos trabajando con Dolores Hernández en el trampolín de tres metros sincronizados y aunque se vienen los campeonatos del mundo de Guadalajara en el 2017, la mira únicamente está en Rio 2016 , argumentó la sudcaliforniana de 26 años.

La tres veces ganadora del Premio Nacional de Deporte, expresó que ha tenido con ella a un grupo de trabajo interdisciplinario que la ayudó a tomar la decisión de mantenerse en el deporte de alto rendimiento.

Estuve de vacaciones con mi entrenadora Ma Jin, tuve tiempo de relajarme, descansar, disfrutar a mi familia y me di cuenta que esto es lo que me gusta. Sé que tengo algunos problemas físicos pero mi equipo me va sacar adelante, me van a ayudar al 100% y por eso tengo la confianza de continúar .

Respecto a la prueba de plataforma sincronizada, la campeona mundial en el 2009, dijo que sólo pensará en seguir trabajando en la prueba si es que Alejandra Orozco, su pareja en Londres 2012, viene a entrenar con ella. Si ella está aquí, tendremos que aprovechar de aquí a Rio 2016, pero sólo si se viene para México para poder entrenar los sincronizados , explicó.

La clavadista aprovechó el momento para agradecer a su familia, grupo de trabajo, patrocinadores y, en especial, al presidente de la Federación Mexicana de Natación, Kiril Todorov y a Bernardo de la Garza, director de Conade.

cristina.sanchez@eleconomista.mx