Efraín Juárez pasó toda la noche sufriendo los ataques americanistas. Ya fuera por centros, velocidad o fuerza, el defensa de Rayados dejaba vulnerable su portería. Fue un encuentro complicado para el zaguero en la semifinal de ida de la Liga MX, y después de haber frenado al poderoso ataque de Tigres, el futbolista y su equipo sucumbieron ante la intensidad de América.

Águilas venció 1-0 a Monterrey en el partido de ida de la semifinal del Clausura 2016 y lo hizo con la intensidad de un futbol de rápidas transiciones, del buen toque de sus mediocampistas y el liderazgo de Osvaldo Martínez, la autoridad invisible, del rendimiento, para aventar la serie y llegar a la final del futbol mexicano en el año del centenario americanista.

Ante la ausencia de Rubens Sambueza, el capitán azulcrema que inició el juego en el banca, fue el futbolista paraguayo quien tomó las riendas del equipo. La autoridad de Osvaldo fue más allá del aspecto técnico, de administrar los tiempos y pulsaciones del equipo amarillo. El mediocampista es el equilibrio emocional y futbolístico de un equipo que apuesta por transiciones rápidas, la velocidad y la sorpresa.

No fue raro entonces que Martínez fuera el jugador que más disparó a portería. El paraguayo arrancaba desde el medio campo, arrastraba la pelota para administrar de balones a los delanteros, pero ante la falta de precisión de Oribe Peralta y Darwin Quintero, Osvaldo recurrió a tirar a la meta de Jonathan Orozco, que hasta antes del gol recibió tres remates por los que tuvo que lanzarse para desviar los disparos.

Fue un encuentro de posesiones cortas, de confiar en la velocidad de los atacantes y la certeza de las dos mejores ofensivas del torneo: Monterrey con 41 goles hasta el encuentro de anoche y las Águilas, con 37 anotaciones.

Aun así, Monterrey creó oportunidades de gol, pero se encontró con la lozanía de Hugo González, quien a puro reflejo con los pies sacó dos disparos, primero de Carlos Sánchez y, posteriormente, de Edwin Cardona.

Pero ante la falta de convicción de Rayados, que con el paso de los minutos fue diluyendo sus aspiraciones ofensivas, fue Osvaldo Martínez quien tomó el control del partido y, empezando el segundo tiempo, logró el tanto que le dio ventaja a América.

Fue el titubeo de Efraín Juárez, que no pudo controlar un centro, y Osvaldito aprovechó el descuido del defensa para vencer a Jonathan Orozco.

Incluso con la ausencia de Rubens, el líder emocional de América, el equipo vibró al ritmo del paraguayo, más consciente y menos visceral que Sambueza.

La noche americanista terminó con la pierna salvadora de Hugo, que atajó un disparo de Edwin Cardona, quien fue eludiendo rivales, hasta que se encontró con los reflejos del portero americanista.

La eliminatoria tiene ventaja azulcrema gracias al liderazgo de Martínez y la efectividad de Hugo González, dos héroes que tienen soñando al América con una final y el título, en el año del centenario.

eduardo.hernandez@eleconomista.mx