Sebastián 'Loco' Abreu es un futbolista distinto por donde se mire, es el rey de los trotamundos, con 21 traspasos hasta recaer en Botafogo de Brasil, uno de los siete países en los que militó en 16 años de una carrera llena de locuras, como la del viernes.

Abreu le dio el pase a semifinales a Uruguay después de 40 años, anotando el último penal en la definición desde los doce pasos ante Ghana (4-2), tras igualar 1-1 en el Soccer City de Johannesburgo.

Pero no fue un penal más. Primero, por la importancia. Segundo, por la forma de rematar el duelo, con clase, a lo Panenka (picando la pelota), cuando todos los hinchas uruguayos por dentro pensaban "pégale fuerte al medio".

Pero no, el Loco hizo una más de las suyas, acertó y clasificó a la Celeste.

"Es una forma de ejecutar. Yo creo en esa forma y el grupo me da confianza para hacerlo. Este Mundial era un sueño que a medida que fue pasando fuimos mejorando el juego hasta quedar entre los cuatro mejores", afirmó el goleador héroe.

"No fue una locura, fue gol. Yo lo llamo clase, categoría, los que lo critican no se animarían. Si los errara, todos los entrenadores que lo critican tendrían razón, pero yo lo felicito", destacó su técnico Oscar Tabárez.

"Hay que tener carácter para hacer algo así. Es un ejemplo para varios que a veces temen tirar un penal", agregó el DT.