Las conmociones cerebrales metieron en problemas a la NFL, ahora la Liga quiere ir más allá para minimizar los riesgos de sus jugadores, no sólo a través de protocolos y reglamento, sino a través del equipamiento.

Para ello lanzó la iniciativa NFL Helmet Challenge, un proyecto que contará con un presupuesto de hasta 3 millones de dólares para promover el diseño de un nuevo casco que supere todos los modelos usados por los futbolistas actuales. El llamado es para los expertos e innovadores en el tema, así como para los productores de cascos.

El desafío finalizará en el 2021 con las mejores propuestas, mismas que serán puestas a prueba a través de experimentaciones en laboratorios bajo condiciones que generen potenciales conmociones. Los autores de estas ideas competirán por un premio de 1 millón de dólares.

“La tecnología en los cascos está avanzando a un ritmo impresionante. El NFL Helmet Challenge representa una combinación sin precedentes de expertise en financiamiento, investigación, datos e ingeniería en un esfuerzo por crear un casco más protector”, dijo en el anuncio Jeff Miller, vicepresidente ejecutivo para la Salud y la Innovación en seguridad de la Liga.

El directivo destacó que se trabaja en conjunto con la Asociación de Jugadores de la NFL para hacer cambios tanto fuera como dentro del campo en beneficio de mejorar la protección de los atletas. “Intentar asegurar que cada jugador use el mejor casco posible es parte sustancial del compromiso”.

Para que los participantes puedan desarrollar los prototipos de sus cascos contarán con una parte de los 2 millones del fondo destinado para el proyecto.

La iniciativa forma parte de un programa mayor de la NFL: Engineering Roadmap, que a su vez integra Play Smart. Play Safe, dirigido por Football Research, corporación sin fines de lucro que investiga y desarrolla nuevos métodos para prevenir, mitigar y tratar lesiones traumáticas en la cabeza. En julio del 2018, la Liga destinó 60 millones de dólares para la creación de Engineering Roadmap.

Pero, ¿a qué se debe toda la inversión en este programa? Todo parte del descubrimiento del doctor Bennet Omalu en el 2002, cuando practicó la autopsia a Mike Webster —figura de los Pittsburgh Steelers que jugó desde 1974 a 1990 y estuvo en cuatro de los seis campeonatos del equipo—, quien se suicidó a los 50 años. Omalu identificó encefalopatía traumática crónica (CTE, por su sigla en inglés) en el cerebro del exfutbolista. Se trata de una enfermedad neurodegenerativa que implica pérdida de la memoria, trastorno del estado de ánimo, demencia, entre otros síntomas, y que exhibe lesiones de tipo sufrida por los boxeadores a raíz de los golpes en la cabeza. Con el paso del tiempo, el doctor Omalu encontró estos síntomas en otros exjugadores de la Liga fallecidos (la CTE sólo se puede detectar una vez que la persona ha fallecido porque se diagnostica revisando el cerebro con mayor profundidad de lo que permiten las tomografías).

La NFL ya contaba con un comité de lesiones cerebrales desde 1994, pero puso a cargo al doctor Elliot Pellman, que no contaba con experiencia en estas lesiones. En 2007 la Liga estableció un nuevo protocolo de conmociones. En 2012 hubo una demanda masiva, más de 2,000 jugadores, donde acusan a la NFL de negligencia y de fallar en informar a los futbolistas del vínculo entre las conmociones y las lesiones cerebrales.

En el 2013 la Liga había alcanzado un acuerdo con exfutbolistas para pagar en total 765 millones de dólares a los afectados y familiares, pero no fue aprobado por el juez del caso al considerar que el dinero era insuficiente. En 2015 un juez aprueba el acuerdo de la NFL y miles de demandantes, donde la organización daría hasta 5 millones a los exjugadores.

En 2016 por primera vez un ejecutivo de la Liga, Jeff Miller, reconoció el vínculo entre el futbol americano y la CTE. Ese mismo año la Asociación de Jugadores y la NFL fortalecieron el protocolo de conmoción cerebral. En 2017 el Journal of the American Medical Association publicó un estudio que reveló que de 111 cerebros de exjugadores analizados, 110 presentaron encefalopatía traumática crónica.

Ante toda esta problemática, el protocolo de la NFL para las conmociones parece funcionar en ocasiones. En 2012, según los datos de lesiones del reporte de Play Smart. Play Safe, la incidencia de conmoción en pretemporada y temporada fue de 261 casos, bajó los siguientes dos años a 229 y 206, pero se disparó a 275 en 2015, bajó a 243 un año después, para volver a incrementar en 2017 hasta 281, la cifra más alta en los últimos siete años. En 2018 bajó la cantidad a 214.

Por esta razón es que la Liga promueve entre los productores, expertos e innovadores propuestas para crear el casco más seguro en la historia de la NFL. Habrá que esperar si la iniciativa NFL Helmet Challenge logra volver el juego más seguro y mantener a salvo el imperio de la liga con más ingresos a nivel mundial: 13,000,000,000 millones de dólares en 2017.