El uso de bicicleta como alternativa al transporte público tiene la vista puesta en muchas bondades: evitar la exposición a los contagios por coronavirus, promover la salud, disminuir la congestión vehicular, ayudar al medio ambiente e incluso promoverlo como deporte. Todo suena bien y en otros países ha vivido un auge, sin embargo, en México la práctica del ciclismo como deporte y como vía de transporte tiene que ver con condiciones de infraestructura, seguridad de los ciclistas, planes de movilidad, además de la cultura, no sólo de los ciclistas, también de peatones y automovilistas.

Fabiola Castillo, fundadora de “La Bici Urbana”, indicó que las ventas de bicicletas de marzo a mayo disminuyeron drásticamente y tuvieron un ingreso de apenas el 20% de lo que normalmente tenían gracias a que el taller mecánico continuó operando. A partir del primero de junio la venta de bicicletas se declaró esencial en el “Plan gradual hacia la nueva normalidad” de la Ciudad de México lo cual permitió la movilidad en ventas.

“De acuerdo a lo que hemos monitoreado, el 99% de las bicicletas es para gente que está optando por cambiar de metrobús y metro a la bicicleta, pero no quiere decir que el negocio está en auge, tristemente tenemos un país donde tenemos dos variables: estamos cuidando tanto la salud que es lo primordial, pero también tenemos un problema de carácter económico donde el dinero no es suficiente para las personas que lo necesiten, que fácilmente puedan adquirir una bicicleta”.

El coach Marco Navarro, quien se ha dedicado a realizar ciclismo de manera profesional, encuentra desventajas en la promoción de este transporte debido a una falta en la infraestructura, escuelas de ciclismo y por tanto de competencias federadas. Navarro promueve el entrenamiento indoor gracias a su creación de rodillos libres. Sus transmisiones alcanzan hasta 30,000 personas en Facebook.

“El que tú tengas en cada alcaldía una escuela de ciclismo y que le puedas enseñar a la gente a andar en bicicleta y que además coordines junto con otras delegaciones los recursos que tenemos de parques, velódromos, todas estas instalaciones, podemos empezar a hacer que la actividad física del ciclismo se convierta en una actividad deportiva”, agrega.

Manuel Suárez Lastra, director del Instituto de Geografía de la UNAM y coautor del “Plan de movilidad en bicicleta para la Ciudad de México”, indicó que para duplicar la infraestructura vial ciclista se necesita una inversión de 1,145 millones de pesos, lo cual equivale al costo de 630 metros de una línea del metro. Al respecto, Juan Manuel Rotter, director general de Corporate Games México, opinó:

“Hoy el presupuesto está canalizado para poder resolver la pandemia, pero una vez resuelta se tendría que empezar en acciones de prevención y, si el uso de la bicicleta puede ayudar a la prevención en varios frentes y en varios sentidos, no me parece que sea un monto que no pueda solventar el sector salud; si me dijeras que es un monto que tendría que erogar la CONADE como la organización que promueve la actividad física, ahí sí no, porque ellos no tienen esa cantidad de dinero”.

El gobierno de la Ciudad de México dio a conocer que con una inversión de 138 millones de pesos construirá 69 kilómetros más de ciclovías en 2020, que se implementarán en Tláhuac, Azcapotzalco y Gustavo A. Madero, principalmente, para que al final del año exista una red ciclista de 332 km y para 2024 de 600 km, además de dos nuevos biciestacionamientos en las estaciones del metro Escuadrón 201 y Olivos.

fernanda.vazquez@eleconomista.mx