Lionel Messi apareció cubriéndose la mitad del rostro con su casaca, ésa que tiene el número 10 en la espalda y que parece pesarle toneladas en los momentos trascendentales. Al mismo tiempo que la estrella del Barcelona luchaba por contener el llanto tras ser uno de los villanos de su Selección en la final ante Chile, se veía a unos metros a Sergio Agüero, su compañero, desconsolado tras ver cómo los andinos repetían el campeonato tras imponerse 4-2 en tanda de penales.

Y del otro lado todo era distinto. Eufóricos, los seleccionados andinos corrieron a intentar levantar del césped a su portero, su capitán, su líder, la figura de la final. Pero por muchos segundos los esfuerzos fueron inútiles, porque Claudio Bravo, quien en el tiempo extra hizo una gran atajada para evitar un gol de Sergio Agüero, sacando una pelota del ángulo, se mantenía con el rostro pegado al terreno de juego, asimilando su hazaña, atajando un penal e intimidando a Messi, su compañero en el Barcelona, para que errara su cobro.

Minutos antes, luego de que Arturo Vidal fallara el primer disparo de la tanda de disparos desde el manchón, Lionel desaprovechó la oportunidad de poner ventaja a Argentina. Quizás la Pulga se sintió aun más presionado tras ver que antes del inicio de la serie de penales Bravo, su compañero en el Barsa, estudió en una libreta la forma en la que él y sus compañeros intentarían superarlos. El 10 argentino tenía claro que el guardameta lo conoce de sobra.

Con toda su técnica y las decenas de penales que ha ejecutado de buena manera, Messi, una vez más, no pudo con la presión de poder ganar algo con su país y voló la pelota en el cobro que tenía a toda una nación esperanzada de encaminarse por fin a un campeonato luego de 23 años de sequía.

Pero no. El capitán de la albiceleste, el que para muchos es el mejor de la historia, regresó a la media cancha con el rostro desencajado, rictus que mantuvo el resto de la serie, misma en la que su culpa aumentó luego de que Lucas Biglia viera cómo el héroe chileno le adivinaba su disparo y dejaba todo puesto para que Francisco Silva engañara a Romero y le diera el título a Chile por segunda edición consecutiva.

Mientras todo era euforia con los campeones, Messi intentó encontrar refugio con su casaca, playera que le tapaba la mitad del rostro, mientras se dirigía a la banca, lugar en el que se sentó y quizá deseó ser invisible, y en el que también comenzó a intentar digerir la tercera final perdida de forma consecutiva en el mismo número de años.

Colombia se consuela con el tercer puesto

Una genialidad de James Rodríguez para una aparición fantasmal en el área de Carlos Bacca le bastó a Colombia para vencer a Estados Unidos por 1-0 el sábado y quedarse con el tercer puesto de la Copa América Centenario.

undefined