Sonrisas nerviosas. Pasos lentos. Rostros que reflejaban cansancio. De esas maneras los futbolistas de América y Tigres abandonaron la cancha y se dirigieron hacia el vestuario, sitio al que fueron a buscar tranquilidad e iniciar su recuperación de cara al duelo definitivo del próximo domingo en el Volcán, tras el intenso 1-1 de anoche.

A pesar de que el primer lapso fue parejo, fueron los Tigres los que se fueron al descanso con ventaja. André Pierre Gignac fue el encargado de robarle una sonrisa a Ricardo Ferretti. Justo cuando el primer tiempo agonizaba al técnico visitante, ése al que muchos tachan de gruñón y al que pocas veces se le ve sonreír, las cámaras lo pillaron esbozando un rostro alegre a unos pasos de donde su delantero estelar se abrazaba con sus compañeros que hacían ejercicios de calentamiento.

Parecía que el descanso llegaría con el 0-0 en el marcador, resultado parcial que lucía justo luego de 45 minutos en los que ambos equipos tuvieron oportunidades; los visitantes a balón parado que Guido Pizarro no supo rematar de buena manera en dos ocasiones, mientras que América había avisado con intentos de Renato Ibarra y Oribe Peralta que Nahuel Guzmán, arquero de Tigres, supo contener.

Mención aparte merece el penal errado por el mismo Peralta al 27, en un cobro que se estrelló en el travesaño.

La acción comenzó con un trazo largo de Hugo Ayala, a ras de césped, que Bruno Valdez estuvo a punto de cortar, pero que finalmente, tras caer en el intento por alejar el peligro, le dejó el balón a modo a Gignac, delantero que desde media cancha cambió de ritmo y se quitó con facilidad a Paolo Goltz, para finalmente ingresar al área y definir entre las piernas de Moisés Muñoz.

Fue el sexto tanto del seleccionado galo en la liguilla y, para buena fortuna del Tuca Ferretti, su estrella acumula cuatro compromisos en fila marcando.

En el primer tiempo fueron los de Nuevo León los que hicieron estallar a su afición; para el segundo fue turno de los fanáticos americanistas, quienes luego de más de 23 minutos llenos de tensión y escasas emociones, pudieron ver cómo su equipo regresaba a la pelea por el campeonato. Al 68, en un tiro de esquina, Pablo Aguilar se anticipó a su marca y peinó la pelota, misma que fue conectada por Bruno Valdez, paraguayo que puso el 1-1 final, resultado que permitió que Ricardo La Volpe llegara a 12 compromisos sin perder en la Liga MX desde que tomó las riendas de las Águilas.

Tras el empate de anoche, todo quedó en el aire para el próximo domingo. Mientras tanto, tras lo visto en la ida, la afición puede ilusionarse con 90 minutos disputados y de buen futbol. La historia se definirá el próximo domingo en el Estadio Universitario, la casa de los Tigres.

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