A principios de la temporada 2015-2016, la Liga MX inauguró dos nuevas categorías para complementar el desarrollo de los jóvenes del futbol mexicano , decían en el discurso. Los 18 clubes del certamen estaban obligados a conformar un equipo sub 15 y otro que participaría en la Segunda División, con jugadores mayores de 20 años que ya no podían jugar en su categoría, pero que tampoco estaban en la órbita de la Primera División.

El mismo día que Tigres, plagado por consagrados futbolistas extranjeros, como Andre-Pierre Gignac, Nahuel Guzmán, Juninho, Guido Pizarro, entre otros, conseguían su cuarto título de liga, en un infartante duelo ante Pumas; esa misma tarde, Jonathan Espericueta, Uvaldo Luna, Genaro Castillo, Richard Sánchez, se proclamaron campeones del torneo de jugadores que están en el purgatorio del futbol profesional, aquella nueva categoría que les permite tener actividad cada semana, ilusionarse con llegar al máximo circuito y saborear el triunfo.

Estamos importando muchos jugadores extranjeros y naturalizando, entonces, tenemos un pobre debut de jugadores mexicanos , arroja Efraín Flores, como diagnóstico de la formación de futbolistas en México.

La paradoja de Tigres donde los jugadores de fuerzas básicas salieron campeones y al mismo tiempo se proclamó monarca del futbol mexicano con nueve extranjeros en la plantilla- es el reflejo de la falta de una política definida de los clubes en cuanto a los proyectos de formación de jugadores.

Pachuca, León y Guadalajara obtienen beneficios económicos y deportivos de sus fuerzas básicas; algunos equipos más logran hacer una venta extraordinaria por sus canteranos destacados y que ya no pueden retener en sus filas, otros clubes logran hacer transacciones utilizando a sus futbolistas jóvenes como moneda de cambio.

La única constante es la falta de oportunidades de los canteranos en el máximo circuito, ya que según un estudio realizado por Grupo Pachuca, 25% de los jugadores del torneo son de fuerzas básicas, un índice inferior a 33.5% de futbolistas no nacidos en México que jugarán el Clausura 2016.

La calidad de jugadores en México está por encima de la cantidad de jugadores que debutan , explica Flores Mercado, vicepresidente deportivo de Mineros de Zacatecas y quien estuvo a cargo de los proyectos formativos de Atlas, Chivas y Pachuca.

La oferta de futbolistas canteranos también está por encima de la demanda de los clubes por sus servicios, tan sólo para el inicio de este torneo, un total de 802 jugadores mexicanos se encuentran inscritos en las categorías sub-20 y Segunda División Premier, las más próximas al profesionalismo; pero de todo ese universo disponible, apenas seis de cada 100 futbolistas ya han debutado en Primera División.

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A pesar del título conseguido en Segunda División, los futbolistas de Tigres parecen estar condenados a la falta de oportunidades en la Liga MX, ya que para este semestre la directiva felina contrató al argentino Lucas Zelarayán y al paraguayo Fernando Fernández, ambos con 23 años de edad.

Con la ruptura del duopolio en los derechos de transmisión ha llegado más dinero al futbol mexicano y también más jugadores extranjeros , explica Marco Garcés, director de Fuerzas Básicas de Pachuca, sobre el fenómeno de un futbol extranjerizado.

La bonanza económica de los clubes también tiene ayuda de la Liga MX, ya que en el anuncio de patrocinio de la Primera División, en mayo del 2013, Decio de María, para entonces presidente del torneo, indicó que los 30 millones de dólares que BBVA Bancomer otorgaba al certamen por los tres años de contrato de naming del torneo, se repartirían equitativamente entre los 18 clubes y los recursos se destinarían exclusivamente al desarrollo de las fuerzas básicas.

Cada año, los equipos del futbol mexicano invierten 300 millones de pesos en la formación de jugadores y aunque la cifra puede significar un gasto considerable, al momento de la venta de jugadores la plusvalía que se genera supera la inversión inicial en las canteras.

Al vender a un solo canterano por año, el monto triplica la inversión anual en fuerzas básicas. Si se vende al extranjero, puede llegar a significar ocho años de inversión , comentó Efraín Flores.

El sistema de venta de canteranos ha sido un recurso utilizado por Grupo Pachuca, Guadalajara y en el pasado, por Atlas, no así por el resto de los clubes, que no registran ventas millonarias de canteranos, pero tampoco la participación de los mismos en el primer equipo.

Nosotros impulsamos controlar el número de naturalizados. Nuestro plantel está constituido en 70% por jugadores nacionales y la mitad de ellos son canteranos, el mismo porcentaje que se conserva para el cuadro titular , explica como fórmula Marco Garcés.

Equipos como América, Tigres, Monterrey y Cruz Azul tuvieron en sus filas a más jugadores no nacidos en México que canteranos durante el torneo pasado. Lo mismo pasa a nivel formativo, donde 13 clubes tienen a futbolistas extranjeros en sus equipos juveniles; además, el número de foráneos (51) equivale al número de futbolistas mexicanos que tienen experiencia en Primera División, tomando en cuenta el total de jugadores en Sub 20 y Segunda División.

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Julio Gómez y Jonathan Espericueta ganaron para México el mundial Sub 17 en el 2011. Ambos también obtuvieron el reconocimiento a los mejores futbolistas del torneo, con el balón de oro y plata, respectivamente. Años después, la realidad indica que siguen en busca de minutos para consolidar su talento.

No todos los jugadores de fuerzas básicas van a llegar al primer equipo, pero pueden servir al club para que pueda sacar beneficios de ellos transfiriéndolos a otros clubes, como moneda de cambio , indica Mariano Moreno, instructor español de futbol base.

Alguna vez, Julio y Jonathan fueron mejores y le ganaron a Emre Can, el capitán alemán y autor de un gol en aquel épico partido en Torreón, donde México obtuvo el boleto a la final del mundial con un gol Olímpico de Espericueta y un tanto de chilena de Gómez.

Can es ahora jugador de Liverpool, se cotiza en 16 millones de dólares y es uno de los prospectos más interesantes del futbol europeo; mientras que la suma del valor de Jonathan Espericueta (US350,000) y Julio Gómez (US450,000) no llega ni al millón de dólares.

Tiene que llegar el momento en que se frene el límite de extranjeros. Los dueños se están dando cuenta de que sus plantillas están llenas de extranjeros y que realmente puede afectar (...) Es como una bola de nieve que ha ido creciendo, y aunque todavía no afecta en un grado máximo, hay que poner un freno ya , pide Efraín Flores.