A la distancia, Anna Tarrés observa. En la azulada agua chapotean piernas, manos... mujeres que han llevado sus músculos al máximo esfuerzo, hasta el instante en que todo duele . ¡Detengan la música! ¡Paren la rutina!

Los gritos de Tarrés, entrenadora española de nado sincronizado, son lapidarios. Se escuchan por toda la alberca del Centro Nacional de Alto Rendimiento (CNAR) de México. La estratega, que por 15 años guió al equipo español de la especialidad y le llevó a conseguir cuatro medallas olímpicas y 52 mundiales, asesora a las mexicanas, lideradas por la multimedallista panamericana y centroamericana Nuria Diosdado.

Anna simplemente no está contenta, encuentra imperfecciones en la perfección, simplemente creo que siempre se puede hacer algo más, mejor, perfecto , admite la coach, que vino a México el mes pasado a invitación de Diosdado y de la entrenadora nacional Adriana Loftus, para asesorarlas rumbo al preolímpico del próximo año.

Grita una y otra vez. ¡No es correcto así! ¡Pon más soltura en la extensión de tu mano! ¡Más firmeza en tus piernas! , retumba en el recinto.

Acaso por ello es sencillo entender por qué hace unos años, las nadadoras españolas se quejaron de sus métodos, acusándola por malas prácticas y abuso psicológico sobre 15 de ellas. Entonces Anna iba del cielo al infierno, pues tras el escándalo, fue destituida como entrenadora nacional.

¿Cómo es vivir bajo la sombra de un escándalo, Anna? La española respira, sonríe y se acomoda los anteojos que enmarcan sus ojos. Igual, sólo que te exige trabajar más y no equivocarte , explica.

Para la entrenadora, que empezó su carrera en los años 80, haber vivido el rechazo luego de la denuncia, la cual al final se resolvió como despido injustificado a su favor, sólo le dio fuerzas para seguir adelante.

Soy una persona exigente, perfeccionista y ambiciosa. La clave siempre fue el trabajo, no podría trabajar más de lo que trabajé y siempre estoy en la búsqueda constante de la perfección, porque creo que todo es susceptible a mejorar , asegura.

Por fin, el arduo entrenamiento termina y Anna Tarrés hace un análisis de las mexicanas, quienes sueñan con, en un futuro próximo, conseguir una medalla olímpica.

Les falta mayor amplitud en el contenido técnico, pero las chicas están preparadas para subir de nivel. Lo que hizo Adriana (Loftus) en el Mundial de Kazán, subir lugares, ganarle a Francia, sacar el máximo rendimiento de sus deportistas, de eso se trata.

En realidad les falta todo y nada, porque aquí en México se ha hecho trabajo, se ha ido creando la estructura, pero la gran diferencia con las grandes potencias es que ellos sí tienen recursos económicos y la búsqueda de la excelencia tiene un precio muy alto , dice.

Para la española, el avance que han tenido las mexicanas ha sido notorio: el objetivo es ambicioso, es movilizarlas del sitio donde están, estamos soñando con tener 9 de calificación, ahorita estamos en 8.5, pero vamos poco a poco , detalla.

Para ello se enfoca en el plan: estuvo en México dos semanas este año, y la segunda parte del proyecto es que las nuestras hagan un campamento en Barcelona previo al Abierto de Alemania en el 2016. Queremos que avancen y que aprendan lo más posible .

Y aunque ahora está enfocada en Francia, país en donde también asesora a la selección nacional y en su proyecto mexicano rumbo a Río, la entrenadora reconoce que en su carrera le queda un reto más por cumplir.

Me gustaría que me dejaran entrenar a Rusia, porque desde el 98 han ganado el campeonato ininterrumpidamente, algo deben hacer bien, y lo quiero aprender , concluye mientras vuelve sus ojos a la alberca, ahí donde ya la esperan los músculos cansados, pero entusiasmados, del equipo nacional mexicano.