Una disciplina que normalmente pasa desapercibida para los mexicanos en los Juegos Olímpicos ha cautivado al tener a un finalista: Jorge Martín Orozco, quien se quedó cerca de la medalla, al ser cuarto lugar de la final en la especialidad de fosa de tiro deportivo.

Orozco irrumpió en la historia desde 2019, cuando se convirtió en el primer mexicano en ganar su plaza; ya en Tokio, se convirtió en el primero en alcanzar una final desde dicha especialidad de tiro, en la que logró 28 de 35 aciertos, solo cinco menos que el británico Matthew Coward, que ganó el bronce.

El éxito de Jorge Orozco es un ejemplo más de cómo el respaldo familiar y los patrocinios sacan adelante a un deportista ante la falta de apoyos de las instituciones gubernamentales, pues asegura que tanto Conade, como el Consejo Estatal para el Fomento Deportivo (Code) de su natal Jalisco e incluso la Federación Mexicana de Tiro se han negado a pagarle giras y le adeudan becas y salarios a su entrenador.

“Es muy triste. Solo confirma que el deporte no se genera por un esfuerzo del gobierno, sino por una labor individual y ahí siempre está el apoyo de la familia. En México, los atletas que logran sobresalir lo hacen por sus propios medios y patrocinios”, le dijo a Proceso en 2019.

En esa misma entrevista, tras ganar su pase a Tokio 2020, comentó sobre la Federación Mexicana de Tiro: “Ni si quiera me pagaron la inscripción para el Campeonato de las Américas, en el que se obtuvo la cuota olímpica. Tampoco me felicitaron”.

Después de dos años, el joven originario de Jalisco ha terminado como el cuarto mejor del mundo en los Juegos Olímpicos, luego de un esfuerzo en el que su familia ha llegado a desembolsar entre 45,000 y 70,000 pesos mensuales para su preparación, respaldado fuertemente por su papá, Martín de Jesús Orozco, quien además es su entrenador.

El tiro deportivo es uno de los deportes más longevos de los Juegos Olímpicos, haciendo su aparición desde 1896, aunque México debutó en 1928 y desde entonces no ha faltado. Sin embargo, solo ha ganado una medalla, que fue la plata de Gustavo Huet Bobadilla en pistola de aire de 50 metros en 1932.

Tras sus éxitos en Olimpiadas Nacionales en 2018 y la clasificación olímpica en 2019, Jorge Orozco reveló las deficiencias económicas que han padecido tanto él como su padre: “Supuestamente tengo una beca de la Conade, pero solo me pagaron siete de los 12 meses que debieron cubrirme. De hecho, ni siquiera es una gran remuneración: si me llegaran a depositar, me darán 5,000 pesos mensuales, aproximadamente”, le dijo a Proceso en aquel entonces.

También señaló que a su entrenador llegaron a adeudar dos años de sueldo por entrenar al representativo estatal de Jalisco. Al ser su padre el director del Club Cinegético Jalisciense, pudo sufragar los gastos de su preparación olímpica, en la que ha hecho historia al ser el primer mexicano finalista en la especialidad de fosa.

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