Por primera vez en la historia, la ronda final del Tour WTA, conocida como WTA Finals y en la que solo participan las ocho mejores tenistas a lo largo del año (por ranking de puntos), se disputará en una sede de Latinoamérica: Guadalajara, que se ha ganado este galardón con apenas dos años de experiencia como organizador de torneos de tenis de alto nivel.

El Abierto de Zapopan, organizado por un cuerpo que preside Gustavo Santoscoy, inició su participación en la WTA en 2019 con un torneo de categoría 125K, la quinta en escala de jerarquías del tenis. En 2020, la pandemia no permitió su segunda edición, pero en 2021, tras el anuncio de que el Abierto de Acapulco subía de nivel a WTA 500, la sede jalisciense tomó su lugar como WTA 250.

“Nunca estuvo en nuestros planes crecer tan rápido. Lo tenemos que tomar y lo tomamos con un gran profesionalismo, pues hoy en día somos una realidad y estamos bien planteados para México”, dijo Santoscoy tras el anuncio a inicios de 2021. El Abierto, ya con categoría 250, se llevó a cabo en marzo con la participación de tenistas top como Leylah Fernández, Nadia Podoroska y Sara Sorribes (campeona).

Pero el 13 de septiembre llegó la noticia más importante de su corta historia: ser sede del WTA Finals 2021 en sustitución de Shenzhen, China, la ciudad que tiene 10 años de contrato para acoger el evento, de los cuales solamente ha podido cumplir el primero (2019) debido a las dificultades posteriores de la pandemia.

Octagon Tennis, empresa que maneja a más de 70 tenistas y eventos alrededor del mundo, fue uno de los que dio el visto bueno a México para ser la sede de las Finals 2021.

“Guadalajara es una ciudad vibrante con una larga y orgullosa historia de albergar importantes eventos internacionales en deportes y entretenimiento. Después de haber organizado con éxito una WTA 250 este año, estamos seguros de que la ciudad tiene el apoyo local, el interés de los patrocinadores, el lugar y la base de fanáticos para organizar este importante evento. Dado que las Finals no pudieron celebrarse en Shenzhen, trabajamos en un plan con nuestros socios locales para presentar a Guadalajara como una ciudad ideal para albergarlas en este año único”, dijo a El Economista, Alastair Garland, vicepresidente senior de dicha organización.

El covid es justo lo que provocó que no se hiciera cargo en 2021 y cediera su lugar a Guadalajara, ya que China mantiene una cuarentena obligatoria de 14 días para todos sus visitantes, algo que las tenistas no quieren volver a vivir como lo hicieron en este año en torneos como el Australian Open.

Solo siete países han sido sede de las WTA Finals desde su nacimiento en 1971: Estados Unidos (que lo albergó de forma ininterrumpida hasta el año 2000), Alemania, España, Qatar, Turquía, Singapur y China, pero a partir del 8 de noviembre de 2021, México se une como la octava nación sede.

“Estamos emocionados de llevar nuestro torneo estrella a la emocionante y vibrante ciudad de Guadalajara en este año único”, anunció Steve Simon, presidente y director ejecutivo de la WTA. Ya en 2021, México celebró cuatro torneos de tenis de alto nivel: Zapopan, Acapulco, Monterrey (los tres en marzo) y Los Cabos (en junio).

Hernán Garza Echavarría, director general del Abierto de Monterrey, analiza para El Economista: “Si la gente de la WTA volteó a nuestro país es porque tiene confianza en México y ese es un punto a favor del país, del deporte, del turismo, de la industria, porque pudieron irse a EU u otra nación y no. Es una oportunidad para México de que siempre vengan cosas muy buenas, ya tenemos F1, NFL, NBA y Grandes Ligas, veo que el mundo y estas grandes organizaciones siguen creyendo en nuestro país”.

El directivo señala que en 2014 estuvo compitiendo con Singapur para ser sede del WTA Finals y que en aquel momento el fee que pedía la WTA a cualquier ciudad para poder organizarlo rondaba entre los cuatro y cinco millones de dólares. En la actualidad, estima que esa cuota sigue siendo “muy fuerte”.

“Requiere una gran organización, aforo, una arena o un estadio, también implica un costo muy grande porque se trae a grandes tenistas y se le da una gran difusión, eso implica muchos costos, tiene que haber una participación del gobierno del estado.

”Es un evento caro que necesita un soporte económico muy fuerte. (En 2014) Teníamos la infraestructura, pero más bien fue el tema de la cuota que la WTA percibe por este evento, en aquel entonces tuvimos una reunión con el gobernador (de Nuevo León), pero en números, con taquilla y patrocinios, el evento no salía (económicamente)”.

Luego de que se han celebrado ya los cuatro Grand Slams de 2021, el ranking para clasificar a las WTA Finals coloca en los primeros ocho lugares a Ashleigh Barty (Australia), Aryna Sabalenka (Bielorrusia), Barbora Krejcikova, Karolina Pliskova (República Checa), Iga Swiatek (Polonia), María Sakkari (Grecia), Naomi Osaka (Japón) y Garbiñe Muguruza (España); sin embargo, a menos de dos meses del evento, todavía elementos como Emma Raducanu (Gran Bretaña), Elina Svitolina (Ucrania) y Leylah Fernández (Canadá) tienen posibilidades.

“Guadalajara ya hizo un evento este año, ya tiene una franquicia WTA 250 y yo creo que tienen el lugar y los recursos definitivamente para organizar las Finals. Esto nos anima a todos los involucrados en el tenis a seguir trabajando con más ganas, ya que las Finals le van a dar un impulso a México y Latinoamérica”, agrega Garza Echavarría, con más de 60 años de experiencia en organización de eventos de tenis.

La WTA solo dio el anuncio de la sede pero no confirmó qué porcentaje de aforo será permitido ni demás detalles de logística. Este diario solicitó una entrevista con el Consejo Municipal del Deporte de Zapopan, que dirige Gustavo Santoscoy, pero solo recibió el comunicado oficial de la WTA.

De acuerdo con una investigación de El Economista, el Abierto de Zapopan generó una derrama de 70 millones de pesos en 2019, su única edición con aforo completo antes de la pandemia, un parámetro sobre el impacto que generarán las WTA Finals en noviembre si llegan a contar con público en las gradas.

fredi.figueroa@eleconomista.mx