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Después de la reforma aprobada, ¿qué sigue para la jornada laboral de 40 horas?
Al menos 17 congresos locales deben aprobar la reforma constitucional para reducir la jornada laboral en el país; una vez que pase por este trámite, la siguiente discusión es sobre la ley reglamentaria que definirá los detalles para implementar la reducción gradual.

Para lograr la reducción a 40 horas semanales se presentaron dos propuestas: una reforma constitucional y una reforma a Ley Federal del Trabajo.
A cuatro años del intento fallido de 2023 para reducir la jornada laboral, empleadores, trabajadores y autoridades están cerca de tener las bases legales para que se materialice este cambio, pero aún hay un tramo por recorrer en el viaje legislativo.
Para lograr la reducción a 40 horas semanales se presentaron dos propuestas: una reforma constitucional y una reforma a Ley Federal del Trabajo (LFT).
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“Primero tenemos que separarlo. Se presentaron dos propuestas: una de reforma constitucional y una de reforma a la Ley Federal del Trabajo, que es la ley reglamentaria”, recuerda Jimena Sánchez, socia de la firma Employment Legal Aid.
La reforma constitucional es la que ha acaparado titulares en las últimas tres semanas. El Senado avaló sin cambios la iniciativa enviada por la presidenta Claudia Sheinbaum. La turnó a la Cámara de Diputados en donde fue aprobada la madrugada del miércoles 25 de febrero, también en los mismos términos.
Próxima escala: Aval de los congresos locales
Al tratarse de una reforma a la Constitución, el viaje de esta reforma aún no concluye y todavía debe pasar “la aduana” de los 32 congresos locales del país.
“No es suficiente con que la apruebe el Congreso, ambas cámaras, tiene que pasar todavía la aduana de los estados y posterior a esa aprobación, entonces, vendría su publicación en el Diario Oficial de la Federación (DOF)”, explica Carlos Ferran Martínez, socio director de Ferran Martínez Abogados.
La reforma constitucional aprobada establece en la Carta Magna un límite de 40 horas por semana, con al menos un día de descanso y una transición gradual que concluirá en 2030.
Ahora, tocará a los 32 congresos estatales recibir la minuta y en su caso aprobarla. Debe ser avalada por al menos 17 legislaturas locales.
“Como es una reforma a nivel constitucional tiene que pasar por los congresos locales de todos los estados para tener una aprobación de tres cuartas partes”, precisa Jimena Sánchez.
Pendientes los cambios a la LFT
Ambos especialistas en derecho laboral coinciden en que el paso por esos "filtros" estatales no significará un obstáculo pues hasta ahora el proceso ha sido “rápido”.
“Van bastante rápido. Yo no creo que esto vaya a tardar más de dos o tres semanas. Habrá que estar muy pendientes en qué dicen los artículos transitorios que seguramente es donde veremos los periodos de tiempos en los cuales pudiéramos esperar la reforma a la Ley Federal del Trabajo”, estima Carlos Ferran Martínez.
Una vez que se cuente con el aval de al menos 17 congresos locales, el siguiente paso es la publicación en el Diario Oficial de la Federación (DOF). Con esto, la reforma constitucional habrá cumplido con los procesos que se exigen para cambios a la Carta Magna y, entonces, vendrá la siguiente fase para tener las bases de la reducción de la jornada laboral.
Se trata de la segunda propuesta, es decir, los cambios en la Ley Federal del Trabajo donde se conocerán las reglas puntuales para llegar a la reducción del tiempo trabajado, los detalles para cumplirla y cómo se implementará.
“Es en la Ley Federal del Trabajo en donde se establecen todas las otras reglas del juego que vimos en la propuesta, como por ejemplo, que nadie podrá trabajar más de 12 horas diarias incluyendo tiempo extraordinario. La reglamentaria es la que nos dice exactamente cómo va a funcionar en el día a día el tema de la modificación a las jornadas”, detalla Sánchez.
El procedimiento para esta segunda etapa es “sencillo”, apunta Ferran Martínez. "La única tarea pendiente, digamos, es reflejar en la ley reglamentaria los detalles de lo que ya existe en la Constitución y evidentemente seguiría un proceso mucho más sencillo”.
A diferencia de una reforma constitucional, las modificaciones a leyes secundarias no requieren la aprobación de los congresos estatales. Sólo la mayoría simple tanto en la Cámara de origen como en la revisora.
“Yo creo que han ido avanzando muy rápido y eso da la sensación de que el tema de la ley secundaria, que es la Ley Federal del Trabajo, no debería de tener tampoco retrasos en su discusión y aprobación”, considera Sánchez.
1 de mayo, fecha clave
El Gobierno Federal tiene una fecha preferida en el calendario para los cambios en materia laboral. Se trata del 1 de mayo, Día del Trabajo.
La reforma de la reducción de la jornada laboral podría seguir esta tradición, lo que abre la pregunta de si los legisladores tienen tiempo suficiente para llegar a ese día con todo aprobado.
Carlos Ferran Martínez considera que hablar de tiempos precisos en este momento podría ser “engañoso”, pero no descarta que los legisladores se apuren para llegar el 1 de mayo con la tarea resuelta.
“Ahorita hablar de tiempos y fases puede ser muy engañoso, pero al ritmo que yo creo que va, pensaría que máximo un mes para que tengamos, olvídate el tema los estados, sino la publicación en Diario Oficial de la Federación”, calcula el especialista.
Mientras que para la legislación reglamentaria, el abogado estima que en seis meses ya se contarían con los cambios a la Ley Federal del Trabajo. “Si lo quieren hacer para mayo, hay que apurarse”, agrega.
Un elemento para que la ley secundaria avance sin contratiempos es que, menciona Jimena Sánchez, en 2025 hubo foros en los que participaron representantes del sector patronal, trabajadores y especialistas.
Además, agrega Carlos Ferran Martínez, los cuatro años que han transcurrido desde que se puso el tema en la mesa, hay empresas que se han preparado para el eventual cambio y “esto no les tome por sorpresa”.
La reforma constitucional establece que la reducción de la jornada laboral será gradual a partir del 1 de enero de 2026 se reducirán dos horas, así cada año, hasta llegar a 2030 con una jornada de 40 horas semanales.
Este es el calendario con el que se implementará la reforma de jornada laboral:
- 48 horas en 2026 (año de preparación)
- 46 horas en 2027
- 44 horas en 2028
- 42 horas en 2029
- 40 horas en 2030
La transición se deberá realizar en un periodo de cuatro años, pero surgen dudas de si será suficiente para lograrlo.
“Los cuatro años en los que se pretende llegar a la transición de 40 horas al final de cuentas, no deja de ser un periodo de tiempo ambicioso. Todavía tengo la duda de si vamos a ser capaces de llegar a 40 horas para 2030, porque la experiencia internacional, puntualmente la de América del Sur, no te dice que sea tan sencillo”, advierte Carlos Ferran Martínez.
La buena noticia, dice, es que hay empresas que han aprovechado el tiempo que ha tomado la discusión de la reforma para prepararse y los cambios no les tomarán por sorpresa.
Sin embargo, habrá industrias y empresas de menor tamaño a las que “costará más trabajo” cumplir con esta legislación, añade.



