Al ganar su título 18 de Grand Slam en Australia, Roger Federer probablemente despejará durante algún tiempo la eterna discusión. El elegante suizo es el mejor jugador de la historia, el tenista perfecto , según su mítico rival Rafael Nadal, al que batió 6-4, 3-6, 6-1, 3-6, 6-3 en una final clásica.

Algunos sugieren como tal a Rod Laver, que acumuló 11 grandes en una época completamente distinta; también aparece en el debate el sueco Björn Borg, que se retiró a los 25 años con los mismos trofeos mayores. Sin olvidar a los grandes nombres de la actual época dorada, Rafael Nadal, que tiene 14 a los 30 años, y Novak Djokovic, que suma 12 a los 29.

Pero por el momento la vitrina de Federer no admite comparación: 7 Wimbledon, 5 US Open, 5 Abierto de Australia, 1 Roland Garros, 6 Masters, 1 Copa Davis y un título olímpico en dobles: 89 torneos ganados y 302 semanas en el número 1 mundial a sus 35 años.

Y con esta edad el suizo amenaza también los récords de longevidad. Este domingo se convirtió en el segundo ganador de Grand Slam más viejo tras el australiano Ken Rosewall.

Diamante en bruto

Para tener el palmarés perfecto sólo le faltaría la medalla de oro olímpica en individuales y haber logrado el verdadero Grand Slam, ganar los cuatro grandes el mismo año, como Laver en 1962 y 1969.

La gloria de Federer no es únicamente un aluvión de cifras, es también un estilo, el más bello posible: ofensivo, inspirado, elegante, aéreo, preciso, arriesgado... Se acaban los adjetivos para dibujar el tenis de este hombre que juega en cualquier pista del mundo como si lo hiciera en su casa, por el apoyo que siempre recibe de los aficionados.

Para su legendario rival, Nadal, una palabra define el tenis de Federer: perfecto .

Tiene un servicio perfecto, una volea perfecta, un golpe de derecha más que perfecto, un revés perfecto y es muy rápido, todo es perfecto en él , le describió el español.

Además, cuenta con otra ventaja: casi no ha sufrido lesiones en su carrera, a diferencia de Nadal. Se sometió a la primera operación de su vida en el 2016, por una lesión en la rodilla... Después de hacerse daño bañando a sus hijas (tiene cuatro, una pareja de gemelas y otra de gemelos).

Pero Federer, nacido en Basilea en 1981, no siempre fue un admirado caballero. En sus inicios, cuando era un diamante bruto por pulir , según sus propias palabras, tenía tendencia a perder el control y a romper la raqueta cuando las cosas no le salían bien.

Festín en cuatro temporadas

Es por esto que, a diferencia de otros astros como Borg, Jimmy Connors, Pete Sampras o Nadal, tuvo que esperar hasta su sexto año en el circuito para levantar su primer trofeo mayor, en el 2003 en Wimbledon, cuando tenía casi 23 años.

Luego llegó el gran festín: 11 coronas en cuatro temporadas, del 2004 al 2007. Había pasado por encima de sus rivales generacionales, el australiano Lleyton Hewitt o el estadounidense Andy Roddick.

El panorama cambió con el ascenso de Nadal, con el que protagonizó alguna de las mejores batallas de la historia del tenis, como las dos finales de Wimbledon, 2007 (victoria) y 2008 (derrota).

Con el paso del tiempo, el suizo suavizó sus maneras y se convirtió en el yerno ideal. Con la misma pareja desde hace casi 20 años, Mirka Vavrinec, una antigua jugadora de origen eslovaco con la que encontró en los Juegos de Sidney 2000, Federer dedica parte de su fortuna a las acciones caritativas, especialmente en Sudáfrica, el país de origen de su madre.

Me gustaría odiarte, pero eres demasiado simpático , le dedicó Roddick tras una final de Wimbledon, por supuesto perdida. Así que todos aman a Federer.

Serena, a un título de igualar a la máxima ganadora

La estadounidense Serena Williams ganó su título 23 de Grand Slam al batir a su hermana Venus en dos sets, por un doble 6-4, en Melbourne en una emotiva final del Abierto de Australia.

Serena, de 35 años, tiene ahora el récord en solitario de títulos grandes en la era profesional por delante de Steffi Graf (22), acercándose al récord absoluto de la australiana Margaret Court (24), presente en la tribuna presidencial del Rod Laver Arena, viendo a su sucesora quedarse a un paso de su marca.

Es una locura, sabía que tenía la oportunidad de romper el récord, pero no quería hablar de marcas, esto me ayuda a estar tranquila , destacó la ganadora.