Acontecimiento festivo y deportivo, el Tour de Francia se inscribe en su época, con sus momentos de felicidad y también con sus riesgos, estima su director Christian Prudhomme, antes de la salida de la 104ª edición, el sábado en Alemania. La mayor fuerza del Tour es haber sabido adaptarse siempre , declaró Christian Prudhomme.

¿El Tour tiene una responsabilidad en nuestra sociedad?

Tengo la convicción de que debe ser útil. Ese era mi sentimiento un poco difuso desde hace uno o dos años, que es una certeza. Tenemos que ser útiles, aportar algo a la gente, algo que haremos en las ciudades-etapa del Tour con talleres para reparar bicicletas y explicar lo que hay que hacer en caso de un pinchazo. El Tour debe hacer de lazo de unión entre la bicicleta de los campeones y la bicicleta de todos los días.

En materia de seguridad, ¿qué puede hacer el organizador?

Primero, seguir escrupulosamente las directivas del ministerio del Interior. El primer riesgo en el Tour de Francia es el riesgo de la ruta. Cuando tenemos 12 millones de personas al borde de la ruta, vehículos que pasan, corredores delante y detrás, hay que tener cuidado para que el entusiasmo no elimine la atención. Habrá por tanto 23,000 policías y gendarmes en las rutas del Tour, campañas de prevención en los medios de comunicación, pilotos preparados con cursos de perfeccionamiento, en la escuela de gendarmería de Fontainebleau para los motociclistas, en centros especializados para los de los coches.

¿Qué hacer ante el riesgo de atentados?

Habrá por segundo año una presencia del GIGN (Grupo de Intervención de la Gendarmería Nacional), el centro de coordinación puesto en marcha el año pasado en la meta con un subprefecto, representantes de la policía, de la gendarmería, de los bomberos y de ASO (la sociedad organizadora del Tour). Una de las novedades es que habrá 14 gendarmes con perros adiestrados para detectar explosivos en movimiento, que estarán encargados de estar cerca de los podios de salida y de llegada. Durante la carrera, será el mismo dispositivo del final del Tour del 2016 tras el atentado de Niza.

¿Tendrán ustedes un dispositivo de seguridad de la propia ASO?

Nuestros agentes de seguridad serán más numerosos este año en el interior de la ciudad de salida de la etapa o en zonas estrictamente ligadas al Tour de Francia, también con perros, lo que no era el caso de años precedentes.

A 10 años de una edición marcada por los casos de dopaje (Vinokurov, Rasmussen), ¿el Tour es más limpio?

Muchas cosas han cambiado en 10 años. El ciclismo ya no es el patito feo, no es tampoco un mundo perfecto, que no existe en el deporte o en cualquier actividad humana. El combate contra el dopaje, contra la trampa de manera general, se hace paso a paso y no se detendrá nunca. Lo que me gusta es ver entre los mejores ciclistas del Tour a jóvenes que han brillado en el Tour del Provenir. Hemos vuelto a algo más lógico.

¿Qué buscó usted al optar por ?este recorrido?

La esperanza es que los ciclistas que sean atrevidos tengan una especie de prima en este recorrido. Esta temporada nos hemos encontrado varias veces, como en la París-Niza, en el Giro, en el Dauphiné, con corredores con pocas diferencias en la clasificación al final de la prueba. Soñamos con eso en el Tour.