El Comité Olímpico Internacional (COI) decidió sacar de sus congeladores las muestras de los controles antidopaje de los Juegos de Atenas, antes de la expiración de su validez jurídica, este 2012, para someterlos a los últimos métodos de detección.

Desde el 2004, todas las muestras de orina y sangre que tienen que facilitar los grandes campeones terminan en un gran congelador, en el subsuelo del laboratorio antidopaje de Lausana (Suiza).

Esas muestras, repartidas por colores diferentes según las ediciones de los Juegos Olímpicos, se conservan a 20 grados centígrados bajo cero para evitar su degradación, con la idea de que puedan ser utilizadas en el futuro para ser sometidas a nuevos métodos y avances que no se tenían en el pasado.

La ceremonia de clausura de los Juegos no es una garantía de impunidad para los atletas dopados, que permanecen con la amenaza de ser descubiertos durante ocho años, el plazo de prescripción fijado por el Código Mundial Antidopaje.

En esos ocho años, los métodos de detección de ciertas variantes del EPO se han perfeccionado y los de la hormona de crecimiento han permitido cazar a varios deportistas, mientras que ahora existen pruebas para la insulina u otros productos que antes no se podían detectar.

No volvemos a hacer análisis porque tenemos una confianza plena en el laboratorio antidopaje de Atenas. Lo que hacemos son análisis complementarios , precisó el director médico y científico del COI, Patrick Schamasch.

Hemos identificado un cierto número de productos y de atletas en función de datos particulares, de informaciones y algoritmos que hemos definido , explicó.

Los primeros análisis complementarios efectuados por el COI en el 2009 fueron fructíferos.

Unos meses después de los Juegos de Pekín, logró cazar a cinco deportistas, entre ellos el bahreiní Rachid Ramzi, oro en los 1.500 metros, y al medalla de plata en ciclismo en ruta, el italiano Davide Rebellin. Los dos fueron forzados a renunciar a sus metales olímpicos.

Sus muestras sanguíneas determinaron la presencia de Cera, una EPO de tercera generación, comercializada en las semanas anteriores a los Juegos y para la que se consiguió un método de detección una vez terminada la cita olímpica de Pekín.

Hace dos años, el COI también decidió analizar una parte de las muestras de los Juegos Olímpicos de invierno de Turín 2006, pero en esa ocasión no consiguió hallar ningún nuevo positivo.

La utilidad y desventajas del pasaporte biológico

El pasaporte biológico, puesto en marcha en algunos deportes como el ciclismo y el atletismo, refuerza el arsenal antidopaje de Londres 2012, por primera vez en JO, donde los deportistas se verán escrutados también por sus niveles sanguíneos.

El pasaporte biológico ha supuesto una revolución, al estudiar también los efectos que un eventual dopaje pudiera tener en los niveles del organismo.

Seis federaciones de deportes olímpicos de verano han adoptado el pasaporte biológico, aunque la mayoría no tiene un programa como la Unión Ciclista Internacional, la pionera.

Desde que el Tribunal Arbitral del Deporte reconoció la validez jurídica del método, otros deportes se han mostrado interesados, así como las agencias nacionales antidopaje.

Pese a los progresos de las investigaciones, algunos productos o métodos, como las transfusiones con la propia sangre del deportista, son indetectables, u otros tienen ventanas de detección tan cortas que encontrar un positivo es difícil, como con la hormona de crecimiento.