Jorge Carlos Vergara Madrigal, dueño de Chivas fallecido el pasado viernes, fue un empresario jalisciense que comenzó su carrera como vendedor de carnitas, hasta convertirse en dueño único de Grupo Omnilife.

Un personaje que basó su éxito en la confianza en sí mismo y el apoyo al desarrollo del mexicano. En el discurso que manejó en distintos foros y entrevistas sobre la creación de Omnilife, siempre dijo que por su trabajo pasado, que involucraba comer diario carnitas, se encontraba “gordo y enfermo”, por eso buscó la manera de desarrollar productos para mejorar su salud y la de los mexicanos.

La confianza de Jorge siempre iba encaminada hacia la innovación. En las Chivas buscó desarrollar un proyecto de trabajo con estudios académicos para los futbolistas, prácticas de yoga y exámenes médicos para la revisión constante de los jugadores.

“En el Guadalajara hay más cosas que solamente el resultado: estar bien integrado y convencido de lo que significa la filosofía de Jorge Vergara es fundamental. En mi caso creo que hay una congruencia entre todas las partes, por ejemplo, en darle oportunidad a los jóvenes y, como yo me he dedicado toda mi vida a eso, pues ha habido una gran coincidencia”, expresó durante su etapa a cargo del equipo José Luis Real, exentrenador de Chivas del 2009 al 2011.

Temas que el empresario tapatío comentó en una Ted Talk, en la que expresó que, más allá del tema deportivo, el primer motivo para comprar Chivas en el 2002 fue tener “11 chicharitos dentro de la cancha, con la intención de contagiar a jóvenes de que el éxito en México se puede lograr”.

En el 2018 logró posicionar al Guadalajara como el sexto club más valioso de América y el primero en México, con una valuación de 297.1 millones de dólares, según Forbes.

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