Corinthians es el nuevo rey de América. No por casualidad. Fue a paso firme: 14 partidos y ni una sola derrota manchó su camino en el torneo. El delantero Emerson Sheik dio la estocada final. Ayer, en el Estadio Pacambeu, los dirigidos por Adenor Bacchi Tite, con un marcador de 2-0 (3-1 global), obtuvieron frente a Boca Juniors el único título que les faltaba para confirmar que merecen el mote de Timao (equipazo): la Copa Santander Libertadores.

Ahora, cualquier festejo en Sao Paulo será insuficiente. Era su debut en la final de la Copa Libertadores y se coronaron campeones ante un rival de categoría, el experimentado Boca, que buscaba sumar su séptimo título en la justa.

El inicio fue cerrado, Boca corría y peleaba, pero Corinthians lo detenía y luchaba. Ninguno de los dos clubes podía ceder. Era la gloria continental.

En un partido sobrado de pasión, no hubo tiempo para calentar la disputa por la pelota. A sólo cinco minutos de haber iniciado el juego, ya había roces entre los jugadores. A la postre, en el encuentro de ida, Juan Román Riquelme, el controversial veterano de Boca, había asegurado que el empate de 1-1 fue por favoritismo del árbitro a los brasileños. Emerson respondió a la calumnia sin tapujos: Quien vive de su boca y habla mucho es cantor. Yo vivo de mis pies, yo juego , aseguró.

Y de esa última frase, no cabe la menor duda. Emerson tuvo dos oportunidades en el segundo tiempo y las aprovechó, en cada una fusiló al arquero suplente Sebastian Sosa sin remordimientos.

A pocos minutos de iniciado el partido, el arquero titular de los xeneizes, Agustín Orión, salió del terreno de juego por una molestia en la rodilla. Incluso su técnico, Julio César Falcioni, que nunca muestra afecto, dio al portero un fuerte abrazo de confort ante su lloriqueo inconsolable.

LA NOCHE DE EMERSON

Sosa supo ocupar su lugar, pero al minuto 53, luego de un desvío de cabeza de Jorge Henrique y un taco de Danilo, el primer gol de Emerson llegaba. Los argentinos se quedaron petrificados. De acuerdo con las estadísticas, para el segundo tiempo Boca consiguió fabricar apenas un tiro al arco rival mientras en los brasileños la sangre seguía hirviendo.

El segundo gol (72), también de Emerson, fue por un descuido del defensa Rolando Schiavi, en ese momento Corinthians ya le arrebataba por completo a Boca el máximo título continental y no sólo eso, también el récord de campeón invicto que poseía desde 1978. No era cualquier equipo, era el Timao, sin duda, un equipazo.

(Con información de Llanely Rangel Medina)