Darío Verón comenzó a quitarse el brazalete de capitán a los 33 minutos del partido. Instantes después de haber perdido la cabeza en una acción en la que le dejó la suela del botín a Adrián Luna, que le costó la expulsión y abrió la puerta a Veracruz hacia su primera victoria como visitante en el Clausura 2017, torneo en el que, hasta antes de su triunfo 2-0 en Ciudad Universitaria, no tenía un solo punto en cancha ajena.

La sorpresa que dio en la capital le permitió dejar el fondo de la tabla porcentual y depender de sí mismo para mantenerse en Liga MX.

Del otro lado, el nuevo descalabro que se llevó Pumas ante su afición fue una nueva muestra de que su estadio dejó de ser una aduana complicada. Los de Paco Palencia ligan tres tropiezos de forma consecutiva en CU y ahora necesitarán un milagro para cumplir su objetivo de calificar a la Liguilla.

Luego de un poco más de media hora de un partido sin ninguna acción de peligro, fue el error de Verón el que abrió la puerta a los Tiburones Rojos. Y es que apenas tres minutos después de que el zaguero paraguayo se fuera a las regaderas, los visitantes dieron el primer aviso con un disparo de Adrián Luna que atajó de gran forma Alfredo Saldívar.

Pero el equipo felino no resistió mucho más y, al 39, tras un error de su defensa, Veracruz se adelantó en el marcador y comenzó a encaminarse hacia la que puede ser una de sus victorias más importantes de su historia. Y es que, en una jugada que parecía de rutina, Josecarlos Van Rankin despejó una pelota que terminó por estrellar en la cabeza de Gerardo Alcoba, zaguero que, estando de espaldas, habilitó sin querer a Leandro Velázquez, mediocampista argentino que cruzó al arquero y festejó su primer gol en el futbol mexicano. Ese tanto fue apenas el segundo que los escualos anotaron como visitantes.

De ahí en adelante el partido fue un encuentro jugado con ritmo muy bajo, con Veracruz cómodo defendiendo su ventaja y con Pumas carente de ideas y futbol para intentar rescatar algo. Lo único con lo que los locales pudieron inquietar al portero visitante fue un cabezazo de Alcoba que se fue desviado.

Fuera de esa acción, los Tiburones no sufrieron y fueron pacientes para liquidar a Pumas, que al 82 se salvó tras un mano a mano que Alfredo Saldívar le ganó a Ángel Reyna al jugar correctamente su área, situación que tres minutos más tarde ya no pudo repetir el guardameta universitario, quien quedó prácticamente como un espectador cuando Adrián Luna comandó un contragolpe, culminándolo con un servicio que significó medio gol para Cristian Pellerano, quien con el marco abierto sólo empujó el esférico a las redes.

Tras el festejo de los escualos, que ahora tienen dos puntos de ventaja sobre Morelia, último en la tabla porcentual, ya sólo hubo tiempo para que los Pumas reflejaran su impotencia, primero con la expulsión de Paco Palencia, quien se fue al vestuario antes de tiempo por reclamar al silbante, y después con la misma sanción para Nico Castillo, goleador del equipo capitalino, que vio el cartón rojo por lanzar insultos que presumiblemente no iban dirigidos hacia el silbante, aunque el reglamento deja claro que dicha acción debe ser castigada con la expulsión.

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