La final de la temporada 20172018 de la Liga de Ascenso la disputan Alebrijes de Oaxaca y Cafetaleros de Tapachula, franquicias que tienen cinco y dos años, respectivamente, de participar en la categoría. Entre los retos que enfrenaron los equipos están: generar interés de los aficionados para que acudieran a los juegos; que empresas creyeran en el proyecto para que participaran como patrocinadores y la construcción o remodelación de los estadios.

Alebrijes y Cafetaleros se encuentran en los dos estados con los mayores porcentajes de población en situación de pobreza, han enfrentado fenómenos naturales y, en el plano deportivo, la ilusión que significaba llegar a la máxima categoría no llegará por no cumplir con los requisitos establecidos en el reglamento.

Según datos del Consejo Nacional de Evaluación de la Política de Desarrollo Social, en Chiapas 76% de la población vive en condiciones de pobreza, mientras que en Oaxaca el índice llega a 66 por ciento.

¿Qué significa operar bajo ese entorno? Santiago San Román, presidente de Alebrijes, y Gabriel Orantes, presidente de Cafetaleros, responden al cuestionamiento y el camino para cumplir los requisitos de ascenso, la gestión de sus clubes.

Por ejemplo, Alebrijes apuesta por diversificar su cartera de socios comerciales, ante la respuesta de los aficionados que llega apenas a un tercio del aforo del estadio del club. Mientras, Tapachula es el club que más gente reunió en sus juegos, pero por logística tuvo dificultades para cerrar acuerdos comerciales y con televisoras para la transmisión de sus partidos.

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santiago san román, Presidente de Alebrijes de Oaxaca.

—¿Qué rubros le hizo falta a Alebrijes para obtener la certificación y tener derecho de ascenso a la Liga MX?

Sólo nos hacía falta cumplir con el aforo del estadio, porque tenemos la estructura organizacional cubierta, las fuerzas básicas y nuestro estadio 100% embutacado. Nos faltan 4,000 lugares, pero nunca hemos tenido una deuda; es decir, somos una directiva muy seria y muy solvente.

—¿Qué rol debe jugar la Liga de Ascenso en el desarrollo del futbol profesional en México?

El tema de la certificación —en el fondo— tiene mucha razón, que es profesionalizar a las instituciones y que no sólo seamos un equipo de futbol. Donde está la clave y la parte contradictoria o injusta es la forma en la que nos pidieron los requisitos, los tiempos muy difíciles para poder cumplir.

El aforo no debería ser un impedimento y sí debería ser una directiva que no cumpla, que no sea solvente, eso sí debería ser un impedimento, no sólo 3,000 o 4,000 lugares.

En la Liga de Ascenso, cada vez más hay instituciones serias, cada vez nos acercamos a los equipos de Primera División, que al final va a ser un bien para el futbol mexicano. Jugamos el papel que le corresponde a la división, pero cada vez levantamos más la mano.

—¿Cuáles son los retos que han enfrentado para desarrollar el futbol como industria en su sede?

Ha sido un tema complicado. Por los resultados deportivos, comerciales y administrativos que hemos tenido, la gente está respondiendo de buena manera. No es fácil tener un equipo y menos en Oaxaca, pero la gente quiere mucho a sus Alebrijes, está identificada, pero seguiremos con el trabajo y la autocrítica que nos permita cada año mejorar. A nosotros nos gustaría tener mejor respuesta de la gente, porque si bien ha mejorado, no es la respuesta que esperamos. Nos gustaría que fueran más porque además el boleto es muy accesible.

Por la región, los precios del boleto jamás podrán ser como en Guadalajara o como en Monterrey. No podríamos vivir de la taquilla, por eso estamos avocados en alianzas estratégicas comerciales, con empresas de la región y nacionales que nos permitan con nuestros presupuestos tener números sanos y un buen presupuesto.

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Gabriel Orantes, Cafetaleros de Tapachula.

—¿Cuáles son las dificultades de iniciar un proyecto de futbol profesional en Tapachula?

Ha sido complicado desde el punto de vista administrativo. La ciudad tiene carencias en disponibilidad de vuelos y al no tener cercanía con el centro del país le restó interés a las televisoras para transmitir nuestros partidos. Ése fue el gran reto que tuvimos en el inicio del proyecto.

Veíamos en Tapachula una gran plaza para poder trabajar y crecer un proyecto profesional en la Liga de Ascenso, vimos potencial que tenía como plaza, la zona del estado, del país y la cercanía con Guatemala, que nos permitía tener un mercado interesante que podemos atacar.

—¿Qué papel juega el gobierno estatal y quiénes constituyen los propietarios de la franquicia?

El gobierno nunca ha sido dueño de la franquicia. Este proyecto inició como una franquicia rentada al equipo que era Estudiantes de Altamira, nos juntamos con distintos inversores y empresarios locales para llevar el equipo. Nos acercamos con las autoridades para explicarles la necesidad que teníamos de mejorar las instalaciones para poder tener un lugar apto para partidos de un equipo de Liga de Ascenso y ése es el único vínculo que existe.

Hemos tenido acercamiento con distintos empresarios, hablamos con Jorge Alberto Hank para que se una al proyecto, pero en eso estamos, queremos acercar a gente conocedora del medio, gente exitosa. El club pertenece a distintos empresarios, representados por José Luis Orantes.

—¿Qué estrategia implementaron para convertirse en el equipo de Ascenso que más gente convocó a sus partidos de local?

Hemos sido un equipo muy cercano a la gente, apoyando al talento local y aunado al éxito deportivo, ayuda a que crezca la marca. La estrategia de precios bajos que tuvimos por un tiempo dio resultados y hoy tenemos un estadio donde se paga más por los boletos, hay más abonados.

—¿Qué rubros hicieron falta para la certificación?

La certificación que plantearon en junio pasado era sobre todo por el cupo de los estadios, todo lo demás surgió conforme pasaba el tiempo y fueron cambiando las consideraciones, pero en ese momento, cuando se certificaron algunos estadios, era por un tema de cupo.

Hoy cumplimos con esa parte.