Buscar
Bistronomie

Lectura5:00 min

Proteína vs. fibra: La obsesión por los productos high protein está desequilibrando el plato

image

El auge de los alimentos con proteína añadida coincide con un consumo insuficiente de verduras, leguminosas, nueces y semillas.

Miriam Lira

La proteína dejó de ser un nutrimento para convertirse en argumento de venta. Ahora aparece en yogures, panes, cereales, barras, bebidas, galletas, botanas y postres que prometen más saciedad, desarrollo muscular o una alimentación aparentemente superior.

El problema no es la proteína. Es la idea de que añadirla basta para transformar cualquier producto en una buena elección y que, mientras más gramos aparezcan en el envase, mejor será su efecto sobre el organismo.

Un análisis publicado en 2026 sobre alimentos empacados con declaraciones relacionadas con la proteína encontró una amplia oferta de productos que utilizaban estos mensajes, aunque la presencia de la frase “fuente de proteína” o “alto en proteína” no permitía conocer por sí sola la calidad nutricional completa del alimento.

La etiqueta puede destacar 15 o 20 gramos de proteína en la parte frontal, mientras la fibra, los azúcares añadidos, el sodio, las grasas saturadas y la lista de ingredientes permanecen en segundo plano.

México no tiene únicamente un problema de proteína

La conversación comercial contrasta con lo que ocurre en los platos mexicanos. Un análisis de la Encuesta Nacional de Salud y Nutrición 2020-2023 encontró que menos de 1.4% de la población estudiada cumplía con la recomendación de leguminosas.

El cumplimiento fue menor a 30% para las verduras y apenas de entre 2 y 4% para las nueces y semillas. Más de la mitad de la población, en cambio, alcanzó o superó la recomendación considerada para la carne de res.

Los resultados muestran una dieta en la que frijoles, lentejas, habas, garbanzos, semillas y vegetales tienen una presencia mucho menor a la recomendada. La búsqueda de más proteína animal o añadida puede profundizar ese desequilibrio cuando desplaza a los alimentos que aportan fibra.

La Organización Mundial de la Salud señala en sus recomendaciones vigentes en 2026 que, para la mayoría de los adultos con peso saludable y una alimentación de alrededor de 2,000 calorías, entre 50 y 75 gramos de proteína al día suelen ser suficientes. Las necesidades pueden aumentar en deportistas, adolescentes, adultos mayores, personas con ciertas enfermedades o quienes buscan conservar masa muscular, pero no existe una cifra universal.

La misma guía recomienda que las personas mayores de 10 años consuman al menos 25 gramos diarios de fibra procedente de alimentos. Esa meta suele ser más difícil de alcanzar que la de proteína.La fibra no cabe en un eslogan tan sencillo

image

La proteína no es solo músculo: es energía estable, saciedad y reparación. Cuando falta, el cuerpo lo avisa en silencio.Freepik

La proteína puede expresarse con facilidad en gramos y asociarse con músculo. La fibra, en cambio, agrupa distintos compuestos presentes en frutas, verduras, leguminosas, semillas y granos enteros.

Su trabajo no se limita al tránsito intestinal. La fibra modifica la velocidad con la que se absorben los carbohidratos, aumenta el volumen de los alimentos, participa en la saciedad y sirve de sustrato para diferentes microorganismos de la microbiota intestinal.

También obliga a mirar el alimento completo. Un huevo, una pechuga de pollo o un yogur pueden aportar proteína, pero no fibra. Los frijoles y las lentejas aportan ambas. Las nueces combinan proteína vegetal, fibra y grasas; una tortilla de maíz nixtamalizado puede sumar carbohidratos, minerales y una cantidad modesta de fibra.

Por eso, el problema no se resuelve sustituyendo la obsesión por la proteína por una nueva competencia de gramos de fibra. La alimentación se desequilibra cuando un nutrimento ocupa todo el espacio y los demás quedan subordinados.

La trampa de fortificar productos que no mejoraron

Agregar proteína a una galleta no la convierte automáticamente en equivalente de un alimento fresco. Tampoco un helado, una bebida saborizada o una barra dejan de ser productos procesados únicamente porque incluyan suero de leche, proteína de chícharo, colágeno o aislados de soya.

image

Proteína en bebidasCortesía

La declaración frontal informa sobre una característica, no sobre el conjunto. Para valorar el producto es necesario observar la cantidad realmente consumida, la lista de ingredientes y la tabla nutricional completa.

Una barra puede aportar 12 gramos de proteína, pero también tener poca fibra y funcionar como sustituto frecuente de frutas, semillas, frijoles o una comida. Un yogur proteico puede ser práctico, pero no compensa un día sin vegetales. Un batido puede facilitar la ingesta de proteína, pero no sustituye automáticamente la diversidad del plato.Cómo saber si la proteína desplazó al resto de la comida

La señal más clara aparece cuando casi todas las decisiones se organizan alrededor de una sola pregunta: “¿Cuánta proteína tiene?”.

Un desayuno formado por bebida proteica y yogur puede sumar una cantidad elevada, pero quedar prácticamente vacío de fibra. Lo mismo ocurre con una comida de carne y queso sin verduras, frijoles ni tortillas, seguida por una barra alta en proteína.

Para recuperar el equilibrio no siempre es necesario eliminar esos alimentos. Puede bastar con añadir fruta entera al desayuno, incluir frijoles o lentejas en la comida, colocar verduras suficientes junto a la proteína y utilizar semillas o nueces en porciones razonables.

Los Estándares de Atención en Diabetes de 2026 insisten en que no existe una proporción ideal de carbohidratos, grasas y proteínas aplicable a todas las personas. La distribución debe responder al estado de salud, los hábitos, las preferencias y los objetivos metabólicos.

El mejor plato no es el que acumula más gramos de un nutrimento. Es aquel que incorpora proteína suficiente sin expulsar las verduras, las leguminosas, las frutas, los granos enteros y las semillas que la publicidad suele dejar fuera del encuadre.

Miriam Lira

Periodista gastronómica. Ha colaborado en medios como Reforma, Uno Tv, Revista Fortuna, Contralínea, El Universal, Food and Travel y El Heraldo de México, en donde fundó en 2017 Gastrolab, ganador de Mejor Medio de Comunicación gastronómica en 2023 por Vatel Club México. Ganadora de la beca Women Deliver 2019.

tracking reference image

Últimas noticias

Noticias Recomendadas

Suscríbete