Gracias a la apertura aérea de la frontera con Estados Unidos así como al estricto apego a las normativas en materia de salud impuestas por el gobierno de este país, fue posible planear y convocar a los participantes a este desafío y así no interrumpir su celebración consecutiva desde hace 10 años.

Maletas en mano

Fueron en total seis tripulaciones, una de ellas al mando del Juan Bosco, líder de la expedición. Las cinco restantes estuvieron conformadas por participantes de diferentes estados de la República mexicana. La cita fue el pasado 21 de julio en el Aeropuerto Internacional de la Ciudad de México para volar a la ciudad de Salt Lake City.

Tras una noche de descanso los participantes se trasladaron hacia el condado de Grand, específicamente a la ciudad de Moab en donde los esperaban 6 vehículos Jeep Wrangler Rubicon que fueron previamente rentados. Una vez completados los trámites, realizaron la inspección técnica correspondiente para dirigirse hacia el Parque Nacional de los Arcos y dar inicio a la décima edición de esta ruta.

Moab es un también un pueblo del viejo oeste considerado el lugar idóneo para las armadoras automotrices porque ofrece el nivel de exigencia necesario para desarrollar los más capaces vehículos 4x4. Sus características geográficas reúnen condiciones como grava, roca lisa con grietas, escalones naturales de diferente altura, pasos o cambios de terreno abruptos (zanjas), así como una temperatura que supera los 45 grados Celsius durante el día y temperaturas que en ocasiones están por debajo de los 0ºC por las noches.

Calor, el menor problema

Ya desde los primeros kilómetros, cada uno de los conductores fue exigido al máximo debido al calor que imperó durante toda la jornada para después enfrentarse a los primeros cambios de terreno. La selección de los vehículos consideró a los más equipados por lo que únicamente escogieron a los Wrangler Rubicon JL con equipo especial entre los que destacaron las suspensiones de 3 ½ pulgadas arriba, neumáticos BF Goodrich Mud Terrain KM3 de 35”, así como ganchos de arrastre, bloqueos de diferencial y barra estabilizadora AntiRock. De no contar con ellos completar la ruta hubiera sido una empresa casi imposible debido que el terreno no permite errores en la conducción y a su alta complejidad.

¡Cuidado!

El plan, ideado desde México por los organizadores, consideró tres rutas aunque antes de dirigirse a la primera fue necesario superar el famoso hoyo Mickey´s, un accidente geográfico sobre el terreno rocoso que invita a los conductores a superar su inclinación de 40º. El reto consiste en descender, llegar a la parte más profunda para luego iniciar la escalada; todo parecería muy sencillo de no ser por las paredes laterales de roca que no permiten distracciones al volante pues cobrarían factura a la pintura y a la carrocería del vehículo.

Cuatro desafíos

Una vez superado esta prueba, la bitácora mostró las tres rutas a completar (una por día): la primera incluyó la visita a la Herradura (Dead Horse), uno de los puntos más altos del lugar en donde se obtiene una vista única del Cañón y de la barranca el Río Colorado. Según los oriundos de Moab, en los años 1,800 se podía apreciar a los caballos salvajes Mustang recorrer el área.

La segunda ruta, con una distancia de 32.4 kilómetros, fue la más complicada al tener diferentes obstáculos como el Rocket (pared de roca a escalar), para llegar a la prueba Golden Crack ( zanja profunda). A ellas le siguieron The Wall, una zona que exige precisión pues la trayectoria debe ser perfecta; en caso de fallar será necesario ser rescatado por otro vehículo equipado con malacate de acero para poder ser remolcado.

La tercera ruta puso a todos los participantes. Llamada Hell’s Gate, tiene en su punto más duro una zanja profunda que para salir de ella es necesario mantener la trayectoria ideal pero en la que la tracción y contacto con el piso queda limitado a los costados de los neumáticos. Un cambio en la dirección haría perder la tracción y quedar atrapado.

La cuarta ruta permitió a las tripulaciones descender de sus vehículos y llevar a cabo una caminata en medio de este desértico lugar. Tras andar 2 kilómetros, llegaron al Delicate Arch, un arco cuya altura es de 16 metros, que hace millones de años era una gigantesca piedra pero que se formó por el efecto de la erosión a causa de la arena.

marcos.martinez@eleconomista.mx