El fabricante de Peugeot Citroën (PSA) , y Fiat Chrysler (FCA) anunciaron el lunes 14 de septiembre que reestructuraron los términos de su planificada fusión para ahorrar efectivo y que intensificaron los niveles prometidos sobre reducción de costos a raíz de la pandemia.

Las empresas, que se fusionarán bajo el nombre de Stellantis para formar el cuarto fabricante de automóviles más grande del mundo, dijeron en un comunicado conjunto que FCA recortaría a 2,900 millones de euros (3,400 millones de dólares) la parte en efectivo de un dividendo especial de 5,500 millones de euros que recibirán sus accionistas según los términos del acuerdo firmado el año pasado.

Por su parte, la francesa PSA, cuya cartera de marcas también incluye Citroen y Opel, pospondrá tras el cierre de la fusión la escisión prevista de su participación del 46% en el fabricante de piezas Faurecia.

La capitalización bursátil de Faurecia asciende a unos 5,900 millones de euros.

La decisión se tomó "para tomar en cuenta el impacto que ha generado en la industria automotriz la crisis sanitaria del Covid-19", dijeron ambas compañías en una nota conjunta. Al mismo tiempo, se procura "preservar el equilibrio original de la fusión" que debería ser completada hacia el fin del primer trimestre de 2021, añade la nota.

Una fuente dijo el lunes que el objetivo de estas revisiones es reforzar el balance de ambas compañías tras la crisis de Covid-19 y asegurar de paso que el plan de fusión se concluya lo antes posible.

Analistas habían argumentado que un pago en efectivo tan grande a los accionistas de FCA -liderados EXOR, el holding de la familia italiana Agnelli- podría debilitar las finanzas del nuevo fabricante de automóviles.

El nuevo gigante acumulará marcas como Peugeot, Citroën, Fiat, Chrysler, Jeep, Alfa Romeo y Maserati.

Sin embargo, en los últimos meses se cernieron interrogantes sobre el equilibrio de esa unión que había sido anunciada como un matrimonio entre iguales.

Debido a la desaceleración del comercio generada por la pandemia, las dos empresas anunciaron en mayo la renuncia al pago de un dividendo excepcional de 1,300 millones de dólares, que estaba planificado como parte de la fusión.

kg