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Arte e Ideas

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México podría ahorrar millones de pesos anuales con un sistema de salud digital interoperable

La creación de un Consejo Nacional de Salud Digital y una Ley de Salud Digital son los pilares de la propuesta de Transform Health México para acabar con los "silos" de información y reducir el gasto de bolsillo.

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Foto: Especial

Nelly Toche

La tan ansiada transformación del sistema de salud en México no es solo una cuestión de modernización tecnológica, sino una urgencia económica y social. Según Gustavo Ross Quaas, líder de Transform Health México, la implementación de un sistema interoperable permitiría ahorros masivos de hasta 40 mil millones de pesos anuales, atacando directamente la ineficiencia que hoy drena los recursos del Estado y de las familias mexicanas

En entrevista para El Economista, el especialista nos cuenta que el ahorro de hasta 40 mil millones de pesos no es una cifra abstracta; Él comparte que están socializando la Guía de Transformación Digital e Interoperabilidad en Salud misma que ya se ha presentado en eventos médicos importantes y que opera mediante un Consejo Nacional de Salud Digital con participación de gobierno, academia, sociedad civil y pacientes, todos ellos encargados de definir estándares comunes de datos y proteger los derechos digitales de las personas.

Este modelo, según Ross Quaas, permitiría coordinar la digitalización del sistema público y privado, garantizando seguridad y equidad, además detalla tres áreas donde el impacto podría ser inmediato:

  • Reducción de Duplicidad de Pruebas: Actualmente, el 23% de los estudios de laboratorio en México se repiten innecesariamente porque los médicos no tienen acceso a resultados previos. La interoperabilidad reduciría esta redundancia entre un 15% y un 50%.
  • Gestión de Medicamentos: Mediante la receta electrónica nacional y la trazabilidad de la cadena de suministro, se busca eliminar el "robo hormiga" y la duplicidad en la prescripción de fármacos controlados.
  • Eficiencia Administrativa: La digitalización liberaría tiempo crítico. Se estima que un médico podría atender de 2 a 3 consultas adicionales por turno, reduciendo el tiempo de acceso a la información clínica de 45 minutos a menos de 3 minutos.

Atender el "gasto de bolsillo"

México tiene uno de los gastos de bolsillo más altos de la OCDE (41%). Para las familias sin afiliación, la interoperabilidad propone soluciones disruptivas como el reembolso público, donde el sistema público reconozca y valide gastos realizados en el sector privado si fueron médicamente necesarios, evitando duplicar el gasto.

También destaca el valor de los datos, ya que los pacientes podrían recibir compensaciones o descuentos si autorizan el uso de sus datos anonimizados para investigación científica. Esto se une a los ensayos clínicos, donde gracias a un expediente único permitiría invitar a pacientes a participar en estudios remunerados de los que hoy quedan excluidos por la fragmentación de la información.

El Consejo Nacional de Salud Digital

Una de las novedades de la guía presentada es proponer que este Consejo no sea solo un adorno consultivo, sino un ente rector con facultades ejecutivas. Por ejemplo, la gobernanza blindada, para evitar el "freno sexenal", pues se propone una composición tripartita: 40% sector federal, 30% estatal y 30% academia y sociedad civil.

Otro punto es la obligatoriedad en la cual el Consejo establecería estándares técnicos (como FHIR R4) que serían obligatorios tanto para el IMSS e ISSSTE como para hospitales privados. Quienes no cumplan, enfrentarían sanciones. Por último, la independencia, con un modelo similar al Banco de México o al INE, garantizando que la salud digital sea una política de Estado y no de un gobierno en turno.

Desafíos técnicos

Ante el hecho de que el 47% de los médicos aún usa papel, Ross Quaas aclara que no es necesario que las instituciones desechen sus sistemas actuales. La solución es una "capa de traducción" de datos y un Índice Maestro de Pacientes (MPI) basado en la CURP.

Por ejemplo, para las zonas marginadas, se proponen arquitecturas "Offline-First", donde los centros de salud operan localmente y sincronizan sus datos una vez que detectan conexión satelital o móvil, asegurando que la brecha de conectividad no sea una sentencia de exclusión sanitaria. "El paciente es el propietario legal de sus datos", enfatiza Ross Quaas. "La transformación digital desplaza el poder de la institución a la persona".

Por último, ante el aumento del 97% en ciberataques al sector salud, la propuesta incluye protocolos de Arquitectura Zero Trust (confianza cero) y cifrado de grado bancario (AES-256), donde cada acceso al historial clínico quedaría registrado en una traza inmutable (blockchain), impidiendo que las aseguradoras utilicen la información para discriminar a los pacientes.

El primer paso

De acuerdo con el especialista de Transform Health México, el camino inicia con la conformación del Consejo Nacional de Salud Digital. Aunque lo ideal es una reforma a la Ley General de Salud, Ross Quaas asegura que se puede empezar "hoy mismo" mediante acuerdos interinstitucionales y la actualización de normas como la NOM-024, lanzando pilotos que demuestren que un México conectado podrá ser un México más sano

Nelly Toche

Periodista de ciencia en la sección Arte, Ideas y Gente de El Economista. Cuenta con maestría en periodismo sobre Políticas Públicas por el CIDE y es licenciada en Ciencias de la Comunicación por la UVM.

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