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Mercado laboral elimina 705,000 empleos en enero, segundo peor arranque de año en la pospandemia
La pérdida de empleo en enero de este año es igual al 66.6% de todos los puestos de trabajo creados en 2025.

La pérdida de empleo en enero de este año es igual al 66.6% de todos los puestos de trabajo creados en 2025.
El mercado laboral no tuvo un buen arranque en 2026, en enero se eliminaron 705,427 empleos con respecto a diciembre, la mayoría fueron formales. Según lo reportado por la Encuesta Nacional de Ocupación y Empleo (ENOE), esta es la segunda peor cifra para un inicio de año en la pospandemia, cuando en enero del 2022 se perdieron 1.4 millones de puestos de trabajo.
Este resultado también implica la disminución del 66.6% de todos los empleos creados en 2025 (1 (millón 57,970 plazas).
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La reducción de la población ocupada estuvo acompañada de una transición a la desocupación y a la inactividad laboral, ambos rubros crecieron.
En el caso de la desocupación, la población se elevó en 180,261 personas. Como resultado de esto, la tasa de desempleo pasó de 2.4% a 2.7% a tasa mensual. Por otra parte, se observó un aumento de 687,123 personas en la Población No Económicamente Activa (PNEA), la mayoría en la clasificación de “no disponibles”.
Estos movimientos influyeron en la tasa de participación económica, la cual se ubicó en 58.5%, su nivel más bajo desde enero del 2022.
De los empleos eliminados en el inicio del 2026, la mayoría fueron formales. La ocupación formal cayó en 454,986 plazas; es decir, el 64% del total de los puestos de trabajo perdidos se concentraron en la formalidad.
“El retroceso estructural del empleo formal en México compromete el bienestar de los trabajadores al anclarlos en actividades de baja remuneración, erosiona sistemáticamente la base recaudatoria del Estado y pone en riesgo la capacidad de crecimiento económico de largo plazo”, afirma Gabriela Siller, directora de Análisis Económico y Financiero de Banco Base.
La población informal perdió 251,135 personas ocupadas. Sin embargo, esto no se reflejó en una reducción de la tasa de informalidad, la cual pasó de 54.6% a 54.9% con respecto a diciembre. Estos resultados consolidan “una tendencia de precarización que no se ha podido revertir”, considera Gabriela Siller.
En el caso de la subocupación, otro de los indicadores clave del mercado laboral, se redujo sólo 0.1 punto porcentual en comparación con diciembre, alcanzó un nivel de 6.1% de la población ocupada.
“Si bien el desempleo se mantiene en niveles históricamente bajos, la reducción en la tasa de participación y el ligero repunte en la informalidad sugieren un entorno menos favorable; mientras que la población subocupada continúa reflejando presiones sobre la calidad del empleo”, opina Janneth Quiroz, directora de Análisis Económico, Cambiario y Bursátil de Monex.
Trabajo por cuenta propia se fortalece
El trabajo por cuenta propia fue el único renglón que creció. En enero 448,444 personas encontraron una ocupación a través del trabajo independiente. Con esto, esta condición de ocupación abarcó a 13.4 millones de personas.
De esta manera, el trabajo por cuenta propia abarcó al 22.4% de la población ocupada, un año antes ese universo era de 20.9% de la fuerza laboral.
“La gente se refugia en la informalidad, en el trabajo precario, muchas veces por cuenta propia. Cuando no hay suficiente empleo formal la gente tiene que ir a otros lados a buscar dinero. Y eso es el empleo informal. Una parte muy fácil de entrar al empleo informal es vía el trabajo por cuenta propia”, explica Gonzalo Hernández Licona, director del Observatorio Social del Centro de Estudios Espinosa Yglesias (CEEY).
En el trabajo por cuenta propia, la mayoría vende productos de uso diario o bien ejercen un oficio y se contratan por unos días. “La desventaja es que la gran mayoría son personas que no ganan mucho y que no tienen tanta productividad. Lo que es muy claro es que cuando hay mucha informalidad eso reduce la productividad de la economía”, añade.
El resto de los tipos de ocupación tuvieron un saldo negativo. Las pérdidas las encabezó el trabajo subordinado con una contracción de poco más de medio millón (-547,793), seguido por los empleadores (-484,503) y el trabajo no remunerado (-121,675).
En este escenario, el crecimiento de la economía es clave para la generación de empleos formales y, por tanto, evitar que las personas recurren a la informalidad para obtener ingresos.
“Cuanto tienes crecimiento económico más alto, una parte importante de la población ocupada es absorbida por el empleo formal. México no crece bien y no ha crecido bien en décadas. Por lo tanto, persistimos con mucha gente que es informal”, indica.
El sector con más contracción fue el terciario, las actividades de servicio eliminaron en conjunto 753,292 empleos en enero. Con este desempeño, su población ocupada está 17,728 personas por debajo del dato registrado un año previo.
La reducción de la ocupación en los servicios está ligada principalmente a una fuerte caída en el comercio, en línea con el comportamiento estacional.
Por otra parte, las actividades de agricultura, ganadería y pesca perdieron 246,697 ocupados. Aunque se mantiene por arriba del nivel observado hace un año.
El mejor comportamiento lo tuvo el sector industrial con un acumulado de 342,949 plazas creadas. Al interior de este grupo, la manufactura tuvo las mayores ganancias con 280,022 empleos, seguido de la construcción, la cual aportó 70,325 puestos de trabajo.
“Hacia adelante, el mercado laboral podría enfrentar un entorno de mayor cautela, en línea con el bajo dinamismo en las actividades de producción. La menor participación laboral, el repunte de la informalidad y el ajuste en la población ocupada en sectores clave, podría traducirse en una generación de empleo más contenida durante los primeros meses del año”, advierte Janneth Quiroz.






