Después de varios años de debates y estudios, parece que en Estados Unidos la industria de la TV, efectivamente, comienza a encogerse. Estas cifras desde luego se refieren a la televisión abierta y parcialmente a TV de paga. En canales de TV abierta la competencia es enorme ya que salvo en el caso de eventos muy puntuales, las audiencias están totalmente repartidas entre distintas fuentes de entretenimiento y plataformas.

Pero la televisión de paga y abierta no son las únicas industrias que están viendo cambios y descensos. Al parecer, la industria manufacturera de televisores también ha sentido un ajuste a la baja en la venta de sus aparatos. Después de décadas de ascenso en las ventas y durante las cuales tener uno, dos, tres o más televisores en la casa era símbolo de estatus; ahora, según la Energy Information Administration, el 2015 fue el primer año que vio un descenso de televisores en los hogares. Ese año se registró un promedio de 2.3 televisores por hogar contra 2.6 en el 2009.

Desde luego, esta polémica cifra puede leerse de distintas maneras y así servir para formular varias suposiciones o hipótesis. Por una parte podría argumentarse que este simple hecho no implica que la gente esté viendo menos televisión, sino que la gente está viendo la tele desde otras pantallas tales como tabletas o laptops, lo cual es parcialmente cierto.

Sin embargo, el mismo estudio también afirma que el tiempo que los estadounidenses pasan frente a un televisor disminuyó de 60 horas en el 2012 a 57 horas en el 2015. Lo cual invita a leerse como una posible amenaza para la industria de la televisión, ya que los usuarios de otras pantallas tienen a su vez un menú de opciones de entretenimiento a la palma de su mano más allá de la programación en televisión, cosa que también es cierta.

A pesar de la contundencia de estas cifras, vale la pena destacar que eventos en vivo o de gran trascendencia para una localidad, un país o incluso el mundo siguen acaparando audiencias impresionantes cuando son televisadas. Un ejemplo perfecto son las transmisiones de los super tazones que en Estados Unidos han promediado audiencias superiores a 110 millones de personas y más de 47 puntos de rating.

En México, con una cultura más ligada a la televisión abierta, los niveles de audiencias y de ratings son bastante asombrosos en noticieros líderes como el caso de En Punto con Denise o incluso en las legendarias telenovelas de Las Estrellas.

Un caso reciente de estos altos niveles de audiencia y que por lo mismo sigue siendo un atractivo vehículo publicitario es el futbol. Tomemos los siguientes ejemplos.

De los ocho partidos de futbol de la Copa Oro transmitidos por dos cadenas de TV, dos de ellos, México-Salvador y México-Jamaica, superaron share de 27 por ciento.

Las emisiones realizadas por Televisa Deportes registraron un promedio general de audiencia de 11.92%, superando a su competencia por 32.44%, de acuerdo con cifras de Nielsen IBOPE México.

En otro tema

Una escena de terror más se suma a la larga lista de periodistas asesinados en México durante el actual sexenio. Este reprobable acto se dio el lunes pasado en Rosarito, Baja California. La víctima fue Luciano Rivera, reportero de CNR Canal 54. Habrá que esperar el curso que las investigaciones tomen para sacar conclusiones. Una vez más hay sospechas y sospechosos, pero tristemente no hay acusados ni sentenciados. Si llega a haberlos, su culpabilidad será siempre un enigma. Ante este tipo de trágicas noticias, seguimos siendo una sociedad anestesiada, conformista y apática. Ante tal mediocridad por parte de la ciudadanía, nuestro país sigue siendo un paraíso para los criminales y las autoridades que los protegen.