Estos últimos días de diciembre, la Ciudad de México pareciera estar dormida, pero eso sólo es una fachada, pues hay muchos recintos culturales que se encuentran abiertos y llenos de vida, con exposiciones temporales que vale la pena visitar. Así pues, aprovecha estos días en que el tráfico de la ciudad está más tranquilo. Aquí te dejamos una breve selección de exposiciones a las cuales pueden acercarse esta última semana.

Si decides ir a caminar por las calles del centro de la ciudad vale la pena visitar, en primera instancia, El color de los dioses en el Palacio de Bellas Artes, una exposición que aborda el uso del color en el arte de las civilizaciones antiguas (y prehispánicas), y es que por mucho tiempo se pensó que muchas esculturas eran blancas.

En las afueras del palacio, o más bien en el mundo subterráneo (estación Bellas Artes), en el pasillo donde es el transbordo entre las líneas 2 y 8, se encuentra la exhibición de Barbara Kruger: Empatía, donde las paredes y los techos se encuentran llenos de coloridas frases que nos llevan a reflexionar sobre nuestra relación con el otro.

Visualmente impactante resulta la exposición Luz e imaginación que alberga el Museo de la Ciudad de México, una muestra donde diversos artistas buscan impresionar a los visitantes con instalaciones luminosas que giran en torno al paisaje urbano e histórico de la ciudad.

En el Museo Nacional de Arquitectura encontramos la muestra de Javier Senosiain. Arquitectura orgánica, donde observaremos una propuesta arquitectónica que plantea una armonía entre las construcciones y el entorno, de tal manera que los primeros se integren de manera orgánica.

Otra exposición importante es la del pintor Otto Dix, llamada Violencia y pasión, en el Museo Nacional de Arte. Las obras que se encuentran en la muestra plasman el sentido crítico del autor hacia el contexto de posguerra que se respiraba en Europa en 1945. Una muestra hecha para sacudir al espectador.

En un espacio más alternativo, el Laboratorio de Arte Alameda, se encuentra la exposición Un futuro anterior, de Erick Meyenberg, un proyecto que indaga y explora la novela En busca del tiempo perdido, de Marcel Proust.

Otro espacio que podrán visitar en el Centro Histórico es el Centro de la Imagen, que alberga la exposición Niérika, compuesta por 10,000 diapositivas y cerca de 20 horas de video que registran la sabiduría del pueblo huichol.

Si eres fan del rock mexicano, te recomendamos que te acerques al Museo del Chopo, donde podrás ver la exposición fotográfica Graciela Iturbide, Avándaro. Esto en el marco del 45 aniversario de aquel mítico concierto llamado oficialmente Festival de Rock y Ruedas. Además de la fotografía, también podremos ver algunos videos y documentos relacionados al evento.

En la zona de Reforma y Chapultepec, en el Museo de Arte Moderno, se encuentra una exposición imperdible: Remedios Varo. Apuntes y anécdotas de una exposición, un compendio de documentos históricos y testimonios que revelan datos curiosos y significativos de la obra de la artista.

También sobre el corredor de Reforma, en el Museo Tamayo, puede visitarse la obra de Tacita Dean, que por primera vez se expone en nuestro país. La muestra de la artista inglesa está compuesta por más de 90 piezas en diferentes soportes. Un verdadero deleite visual.

Por último, pero en el sur de la ciudad, en la zona de San Ángel, el Museo Carrillo Gil exhibe Con mil diablos a caballo, exposición de Víctor Fosado: una muestra retrospectiva que da cuenta del desarrollo de este importante personaje de la llamada Generación de la Ruptura. La exposición se complementa con documentos que ponen en contexto la obra de Fosado, además de establecer su relación con diversos artistas contemporáneos.

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