Amor, honor y libertad es una cinta biográfica común, llena de romanticismo y épica. Lo que la hace sobresalir es que los hechos que estamos viendo en la pantalla son tan contemporáneos como nosotros mismos.

La cinta, dirigida por el francés Luc Besson, narra la historia de Aung San Suu Kyi, líder política de Birmania (hoy, Myanmar), país tan lejano como misterioso. ¿Misterioso? No tanto: el paisaje birmano es el mismo de todos aquellos países colonizados que, después de haber sido saqueados, son dejados a su suerte para que los demonios locales se erijan como tiranos sangrientos y dividan a sus países entre guerras civiles y corrupción.

Suu Kyi (interpretada con callada dignidad por Michelle Yeoh) fue, hasta 1988, una amante ama de casa, madre de dos hijos y casada con el profesor Michael Aris (David Thewlis). Según nos cuenta la película, con ciertas libertades poéticas (porque en la realidad Kyi, a pesar de vivir en Inglaterra, se mantuvo al tanto de su país y trabajó en la ONU, entro otras cosas), fue la enfermedad de su madre lo que la hizo regresar a su tierra natal. Y de ahí, a convertirse en un símbolo.

No es tan sencillo. Suu Kyi es hija de Aung San, caudillo nacional de Birmania que en 1947 firmó la independencia del dominio británico; por ello, su magnetismo, su poder simbólico, es aprovechado por los opositores al régimen militar que asoló Birmania por más de medio siglo. Kyi bien podría aparecer como un títere político, un juguete dividido entre aqueos y troyanos, fácilmente destructible.

Sin embargo, no hay en Amor, honor y libertad espacio para la duda. Suu Kyi no duda nunca. Ni siquiera cuando tiene frente a sí un pelotón listo para dispararle. Kyi funda, junto con otros rebeldes, la Liga Nacional Democrática, que en elecciones democráticas vence a la dictadura militar. Y lo que sigue es la separación de Kyi de su familia y su arresto domiciliario que alcanzó los tres años de reclusión. Ni siquiera pudo salir cuando en 1991 le fue otorgado el Premio Nobel de la Paz.

Más que una historia política, Amor, honor y libertad es la historia sobre una familia, la formada por Kyi y Aris. Durante la agitación política, Aris y sus dos hijos estuvieron acompañando a Kyi, hasta que la violencia se volvió demasiado peligrosa para criar a dos adolescentes. Es conmovedora la escena en la que Alex, el hijo mayor, da el discurso de aceptación del Nobel en lugar de su madre.

Ahí está el desgarro de una familia separada por circunstancias que están más allá de su poder. Y está la gran historia de amor entre Sun Kyi y Aris. Thewlis dota a su Michael Aris de el desenfado de un intelectual más acostumbrado a su oficina que a una revolución pero que, por amor, está dispuesto.

Hoy en día Aung San Suu Kyi sigue políticamente activa. Pasó casi 20 años en arresto domiciliario, separada de sus hijos y su esposo. Fue puesta en libertad apenas en el 2010 y en el 2012 pudo, al fin, recoger el Nobel de la Paz.

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