No es ninguna sorpresa que un show como Potted Potter esté dirigido a los fans de los libros de JK Rowling. Lo advierte el póster: son los siete libros sobre Harry Potter en 70 minutos de locura . El espectáculo original y sus diferentes versiones en diferentes partes del mundo han sido un éxito. Es un juego parecido, supuse, al de Las obras completas de William Shakespeare (abreviadas): un resumen absurdo, una imposibilidad que el ingenio hace posible.

No se puede decir que los productores de Potted Potter México no hagan su esfuerzo. El programa de mano tiene forma de pergamino, hay un pizarrón para que el público diga cuál es su encantamiento favorito y hasta se vende cerveza de mantequilla. Es una buena manera de ponerse en el estado de ánimo necesario para disfrutar lo que uno espera sea pura risa. No es así.

Debo hacer una confesión: soy fanática de Harry Potter. Estoy predispuesta en favor de cualquier asunto potteresco. Pero esta versión mexicana destruyó esa predisposición. No conozco las otras versiones del espectáculo. No sé si el problema sea de traducción (el humor anglosajón mal traducido queda como película mal doblada) o de interpretación.

Potted Potter emplea a dos actores que, con juegos y bromas, ponen en escena, de a 10 minutos por libro, la saga. En la función a la que asistí, Julián Huergo y Rubén Branco fueron los encargados. Más que trabajo actoral, son un par de animadores. Todo es como un espectáculo de fiesta infantil, con jueguitos con la audiencia y chistes muy simples. No hay una verdadera narración de la historia de Harry Potter. Si uno no conoce los libros, olvídelo, no entenderá ni las referencias y los malos chistes le parecerán más malos.

Pero el timing... La comedia es muy exigente, requiere un ritmo preciso, sin espacios muertos y con sensibilidad a ciertos silencios necesarios para crear risas. Potted Potter es arritmia. Branco es muy chistoso, pero se esfuerza demasiado. Cuando a un comediante se le notan las cuerdas, es decir está más bien haciéndose el chistoso, el resultado es sangrón y hasta penoso. Eso le pasó a la pareja de Branco y Huergo.

Fue para mí una hora de tortura. No lo recomendaría ni aunque me pagaran. Pero si usted pertenece a algún club de fans y le dan una varita acorde a su personalidad es posible que se la pase bien. De todo hay en el mundo.

[email protected]