Recientemente el Sindicato Nacional de Profesores de Investigación Científica y Docencia del Instituto Nacional de Antropología e Historia (SNPICD-INAH), denunciaron la pretensión de la dirección general de la institución de imponer mediante un “opaco proceso” un diagnóstico sesgado sobre el proyecto denominado Determinación de Línea Base para la Formulación de una Política Institucional de Investigación. 

Al respecto, El Economista platicó con el antropólogo Bolfy Cottom, investigador de la Dirección de Estudios Históricos del INAH, quien asegura que “estamos en un contexto sumamente difícil”, con una política pública en la cual hay, por un lado, un desmantelamiento de la administración pública en general, con la eliminación de 10 subsecretarías y por el otro la reducción presupuestal del 75%, con una serie de recortes salariales y la cancelación de una diversidad de derechos para los trabajadores. A esto se suma en el caso del sector cultura, una preocupante ausencia de autoridad que proteja los intereses de dicho gremio.   

“En general el ámbito de la ciencia y la academia ha sido deliberadamente golpeado y denostado con calificativos injustos y que no valoran el pensamiento crítico y el avance de la investigación”, dijo el investigador, en este sentido, desde su punto de vista, todo lo que se formule desde la academia y los librepensadores se toma como un ataque al avance de la actual administración, “esto es injusto porque las críticas se descalifican y se clasifican como buenos y malos”.  

Agregó que desde el mes de abril se ha dado la batalla en la defensa de instituciones como el INAH, porque han participado de la construcción y la dinámica del pensamiento cultural de este país, por ello esta carta pública, “refleja la grave situación por la que transita una de estas instituciones, aunque no la única”.  

Instituciones en el abandono 

El doctor Bolfy Cottom asegura que toda la lucha que se ha venido dando de democratización de la institución, mejores condiciones laborales, de tomar en consideración el cúmulo de planteamientos a problemas recientes, está dejándose de lado y se está desdeñando. “No sabemos si producto de una acción deliberada o las autoridades están rebasadas, lo que es un hecho es que los servidores públicos deben definirse por la línea marcada o por dignificar su servicio público”.  

En este sentido lo que se pide es que las autoridades escuchen al gremio, “un diagnóstico que pretende ser la base sobre el cual se construye una política de investigación, debe contar con todas las voces, de lo contrario, es irresponsable porque los diagnósticos se vienen haciendo desde hace tiempo con participación variada y ahora se pretende por la vía de los hechos incluir un instrumento que pretende ser un diagnóstico acabado y unilateral”. 

El investigador fue tajante, “la Secretaría de Cultura ha abandonado a estos órganos, que tienen un límite, los ha dejado enfrentar una serie de embates por su cuenta, esto podría generar una deslegitimación de la propia Secretaría, esta debería estar buscando soluciones, ofreciendo resultados, pero ha derivado responsabilidades al INAH que deberían ser compartidas”.  

Investigadores se oponen al diagnóstico 

Recientemente hubo una reunión entre el equipo de la Dirección General del INAH y la organización sindical, en la que los investigadores mantuvieron la posición de no aceptar el diagnóstico. En este sentido se pidió trabajar conjuntamente sobre la base de las propuestas anteriores y con un proceso justo, pese a ese intento, no se tomó en cuenta la demanda, y la autoridad siguió con la implementación del documento.

nelly.toche@eleconomista.mx 

kg