Un comerciante de libros ya no enfrenta cargos por el robo de una rara primera edición de las obras de William Shakespeare, pero fue hallado culpable de lidiar con bienes robados y sacar propiedad robada de Gran Bretaña.

Raymond Scott fue acusado de robo luego que un folio de 1623 fue sustraído de la Universidad de Durham en 1998. Fue arrestado tras presentar la edición en la Biblioteca Folger Shakespeare en Washington.

Scott argumentó que consiguió el folio, que ha sido descrito como parte del ``patrimonio cultural'' de Inglaterra, en Cuba.

El viernes en un tribunal en Newcastle, el juez Richard Lowden mantuvo a Scott bajo custodia, advirtiendo que ``habrá, a su debido tiempo, una sentencia sustancial inevitable''.