Netflix apuesta por la nostalgia en su nueva serie Castlevania, basada en una de las franquicias clásicas de los videojuegos de Nintendo de mediados de los 80. Así pues, este programa animado va dirigido principalmente a los chavorrucos de 30 y tantos a 40 años o un poco más. La serie se estrenó el fin de semana pasado y ya se hizo oficial que tendrá una segunda temporada de ocho capítulos para el 2018.

Castlevania se basa en la trama del videojuego Castlevania III: Dracula’s Curse (La maldición de Drácula) y gira en torno al cazador Trevor Belmont, la hechicera Sypha y el hijo de Drácula, Alucard, quienes buscarán acabar con el malvado Drácula (Vlad Tepes) y eliminar así la oscuridad que azota la región de Valaquia.

La trama se desarrolla en Valaquia del siglo XV, donde una mujer llamada Lisa recorre los campos llenos de esqueletos que fueron empalados por Drácula para tocar a la puerta del castillo vampiro.

Lisa busca conocimiento para ayudar a la humanidad y pide ayuda a Drácula. Ella es una mujer de ciencia que desea sacar del oscurantismo a la gente de Valaquia. Años más tarde, vemos que la Iglesia ha puesto en una hoguera a Lisa, pues la acusa de brujería.

Lisa le pide a Drácula, ahora su marido, que no tome represalias en contra de la gente que la ha llevado a la hoguera y donde morirá. Drácula jura vengarse de todos, culpables e inocentes, y les da un año antes de que sus ejércitos acaben con todos. Al año, las ciudades importantes irán cayendo por los terribles y sangrientos monstruos.

Para defender a los habitantes está Trevor Belmont, descendiente de una dinastía de cazadores de monstruos que fueron desterrados y excomulgados por la iglesia. Es un sujeto hábil y de buen corazón, pero a quien parece no importarle nada en el mundo. Omitiremos la forma en que Trevor encuentra a sus compañeros porque los sucesos de la serie transcurren a paso lento y sólo consta de cuatro episodios.

La serie engancha por su trama y por la nostalgia que genera conforme se nos van apareciendo elementos del videojuego; de hecho, la estructura narrativa nos recuerda a su predecesor. El primer capítulo es la introducción a la historia, mientras que el resto se va en escenas de pelea y escenas explicativas donde se nos revelan elementos de la trama que no conocíamos.

Hay dos elementos que vale la pena comentar: primero, que Castlevania es sumamente sangrienta, no repara en mostrar descuartizamientos y violencia explícita. Y segundo, coloca al ocultismo y a la ciencia en un mismo paquete y no sólo los antepone con la religión, sino que incluso el mismo Drácula parece ser mucho más provechoso para la humanidad que la misma iglesia.

Debido a la corta duración, Castlevania de pronto nos deja con una sensación de insatisfacción, pero al final también nos deja con ganas de más acción, sangre e historias sobre nuestros personajes.

@faustoponce