El 17 de junio, el diputado por Morena y secretario de la Comisión de Educación en San Lázaro, Azael Santiago Chepi, presentó una iniciativa con proyecto de decreto para adicionar y reformar diversas disposiciones de la Ley de Fomento para la Lectura y el Libro, sobre todo, para incluir el término “libro electrónico” junto al libro impreso y así buscar la ampliación de las vías para políticas públicas de acceso de la lectura y la educación en cualquier plataforma.

Dicha inclusión, propuso el legislador en el documento que fue turnado a la Comisión de Cultura y Cinematografía, está pensada para articularse con la nueva Ley General de Educación, puesta en marcha el 30 de septiembre de 2019, en la que se incluyen los formatos digitales editoriales y educativos y la cual atribuye a las autoridades educativas federales, estatales y locales la promoción y el desarrollo de programas de fomento de la lectura y el uso de los libros. Asimismo, busca establecer las bases para impulsar políticas factibles de aprendizaje digital y el uso de plataformas de acceso abierto en la educación.

“Esto forma parte de los cambios a diferentes marcos legales que tienen que ver con la reforma educativa que se aprobó en 2019. Estamos promoviendo cambios a la Ley de Fomento para la Lectura y el Libro para impulsar la promoción de la lectura a través de plataformas digitales, porque tiene que ver también con la urgencia de que se pueda fortalecer el proceso de enseñanza-aprendizaje y que en todos los rincones tengamos acceso a un aprendizaje digital. Tenemos que modificar las leyes para que estén armonizadas, correlacionadas con la reforma educativa y la Ley General de Educación y los nuevos conceptos. Además, estamos en medio de una crisis sanitaria, como lo es la pandemia de Covid-19, que nos lleva a generar estrategias distintas del fomento del conocimiento”, explicó en entrevista con este diario.

Fundamentalmente, la iniciativa propone insertar los términos “libro electrónico”, “formato digital” y “plataforma digital” en los distintos artículos de la Ley de Fomento para la Lectura y el Libro, a fin de equiparar el acceso a este formato con el del impreso. Se espera que la misma sea discutida durante el siguiente periodo ordinario, en septiembre próximo.

En ese tenor, El Economista consultó al legislador sobre la crisis que afronta la industria editorial por el cierre de actividades comerciales del formato físico durante los primeros tres meses de la emergencia sanitaria y sobre la incertidumbre que esto ha dejado en el mercado para el presente año, agudizada por la escasa ayuda desde el Estado, como han informado distintos representantes de la cadena editorial.

“Se tienen que generar incentivos. Se tiene que dar el apoyo a la industria editorial y es importante que, a través de esta iniciativa que impulsa los libros digitales, se pueda tener un buen acuerdo, de tal manera que las empresas editoriales también salgan beneficiadas. Me parece que es una parte necesaria y la vamos a generar en tiempos cortos. Vamos a hablar con las partes involucradas: la Secretaría de Cultura y los consejos editoriales, de tal manera que salgamos beneficiados todos. Estoy en esta lógica de ver cómo se generan beneficios para la industria editorial”, garantizó.

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