Hace 20 años, los líderes mundiales se reunieron en Río de Janeiro y acordaron que la desigualdad y la destrucción del medio ambiente urgían a un cambio radical en cómo se aborda el desarrollo económico. Ahora, se reúnen otra vez en Río, en la Conferencia de las Naciones Unidas sobre el Desarrollo Sustentable Río+20.

Georgina Mace, del Imperial College London, publicó una editorial en la revista PLoS Biology que explica por qué nada en la emergente ciencia de la sustentabilidad tiene sentido si no es a la luz de la Ecología.

La misma revista publica dos artículos de investigadores prominentes sobre los límites físicos al uso de los recursos que despiertan preocupaciones que, ciertamente, deberían atenderse en Río+20, pero es casi seguro que no se hará .

Uno de los artículos, escrito por investigadores de la Universidad de Nuevo México, argumenta que la sustentabilidad no toma en cuenta la macroecología humana , que busca entender cómo los seres humanos están integrados y constreñidos por los ecosistemas terrestres en diversas escalas espaciotemporales. El estudio ilustra el vasto detrimento que generan los que parecen sistemas sustentables y muestran cómo la disminución en el consumo de ciertos recursos indica que se ha rebasado la capacidad de carga del planeta.

Otro estudio, de investigadores de Conservation International, es más optimista y argumenta que la adaptabilidad humana proveerá soluciones. Además, dicen, el pesimismo ambiental tiene menor capacidad de generar políticas públicas que las aproximaciones positivas y creativas a la resolución de los problemas.

En nuestro trabajo en megaurbes y pequeños poblados -dice John Matthews, uno de los autores de este último estudio-(...), vemos evidencias por todas partes de la habilidad humana para trascender las crisis, juntarse y aprender de los errores .

Río+20 no tiene sentido sin esa confianza, incluimos aquí dos estudios de la Ecología global que se está desarrollando.