Desde el inicio de la Jornada Nacional de Sana Distancia, el 23 de marzo pasado, e incluso antes, en algunos casos, los museos han mantenido cerradas sus puertas y cancelado todas las actividades presenciales. Todo ello ha derivado en pérdidas sustanciales de ingresos en taquillas y otros servicios. Esto ha puesto en un predicamento a la gran mayoría.

La semana pasada, el Instituto Nacional de Estadística y Geografía (Inegi), presentó el documento Estadística de Museos 2019, con información generada a partir de la consulta de 1,177 museos en México, para ofrecer un panorama sobre la infraestructura y características de estos recintos, así como los rasgos sociodemográficos de sus visitantes.

La encuesta revela que 69.6% depende de recursos públicos para su operación (35.7% recursos municipales, 36.2% estatales y 28.1% federales), mientras que 13.7% opera con recursos privados, 6.8% con mixtos y 9.9% con autogenerados.

Por lo tanto, ese 69.6% de los museos con recursos públicos (unos 822) registrados por el censo, vio ahondada aún más su merma a partir del decreto de austeridad, emitido por el presidente de la República, Andrés Manuel López Obrador, el 23 de abril, por el que se ordena el no ejercicio del 75% del presupuesto de las dependencias federales.

“Esos fondos recortados sirven para no morir, pero no para vivir”, dice Silvia Singer, directora del Museo Interactivo de Economía (MIDE) e integrante del Frente ProMuseos. En entrevista con El Economista, añade: “Es decir, no se podrán pagar servicios como las obras comisionadas, los curadores invitados, la compra de materiales. La adquisición de los servicios culturales está totalmente muerta. Entonces, no habrá nuevas exhibiciones y no habrá cuidado del patrimonio, un asunto que nos debe preocupar tremendamente, ya no por cuestiones del orden simplemente cultural, sino financiero, porque el patrimonio es uno de los atractivos turísticos más importantes de México”.

En el caso de los museos privados, como el MIDE, comparte Singer, “no hemos quitado fuentes de trabajo, pero no sé cuánto tiempo vamos a poder aguantar así. Algunos museos sí han reducido los sueldos y las prestaciones. Los empleados han estado de acuerdo, porque no queremos perder nuestro trabajo. Tenemos que encontrar nuevas formas de gestión en donde nuestros gastos procuren ser menores. Definitivamente, las grandes exposiciones internacionales no van a existir. Hubiéramos pensado que nuestras autoridades nos podrían ayudar de alguna manera, con estímulos fiscales, con facilidades, pero, la verdad es que tampoco tienen dinero”.

Con este cierre, y de retornar en septiembre, el MIDE calcula una pérdida del ingreso anual del 70%. Inevitablemente, añade Singer, a ese déficit habrá que agregar el costo del regreso, es decir, la incorporación de medidas sanitarias para las zonas de trabajo, que van desde la reubicación de los escritorios y la sanitización de los espacios, hasta la adquisición de termómetros.

“A eso hay que sumar que en las salas de exposición vamos a tener que establecer nuevas formas de visita que requieren de una inversión. Hay que reacomodar las cosas, la señalización. Muchos museos que tienen números grandes de visitantes deberán de tener formatos de reservación en línea”, ejemplifica la también ganadora del Premio ICOM México 2013 (Consejo Internacional de Museos) a la trayectoria museística.

Ya se ha perdido uno de los dos periodos de mayores ingresos del año, entre abril y mayo. El segundo periodo suele ser entre septiembre y octubre. Sin embargo, con toda certeza, este año el ingreso no podrá ser así de efectivo ni en el escenario ideal, dadas las normativas de limitación de públicos a entre 30% y 50% de visitantes.

El MIDE solventa su presupuesto con 30% desde la taquilla, 20% de la renta de espacios y 20% más de un fondo patrimonial. mientras que el 30% restante proviene de servicios de asesoría para otras instituciones. Por ejemplo, el equipo del MIDE asesora a inversionistas en Arabia Saudita interesados en instalar un museo con un modelo similar al del México. “Esto es lo que nos va a permitir salir adelante este año”, comparte.

Sin embargo, lamenta, “sabemos por comunicaciones entre nosotros (ProMuseos) que hay varios museos en peligro y son justamente los más pequeños, los que tienen menos apoyo, ya sea de la sociedad civil, del propio gobierno, que sus autogenerados no pueden ser utilizados o que contaban con muy poco personal y no va a poder ser recontratado”.

De acuerdo con los datos del Inegi, 29% (341) de los museos se declaró con una capacidad para recibir de 1 a 100 visitantes al día, como el Museo del Juguete Antiguo, que hasta antes de la emergencia sanitaria registraba un promedio de 50 personas por jornada.

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