El tema que aqueja esta semana a gran parte del mundo y particularmente a los mexicanos es el nuevo presidente de Estados Unidos, también conocido como el enemigo público número uno.

Con respecto a las telecomunicaciones, parece que Trump está entreabierto, al menos, a las grandes fusiones e importantes negociaciones que se están llevando a cabo en esta industria. Pues si bien las telecomunicaciones no fueron un tema de gran relevancia en su campaña, tampoco ha expresado su oposición a este tipo de mega-fusiones, como es el caso de la alianza más grande en la historia de las telcos: AT&T y Time Warner o la consolidación de Yahoo y Verizon.

Un tema de suma importancia y que ha generado gran polémica tanto en Washington como en Silicon Valley, fue el nombramiento de Ajit Pai como cabeza de la FCC (Comisión Federal de Comunicaciones). Pai, quien tiene una larga y sólida trayectoria en el mundo regulatorio de las telecomunicaciones, ha sido uno de los críticos más importantes de la neutralidad de la red. Las políticas sobre neutralidad de la red que Pai ha promovido y defendido en general son beneficiosas para las empresas del sector y vistas como poco democráticas para los demás participantes. Es interesante notar que antes de trabajar para la FCC Pai fue abogado de Verizon.

Algunos críticos de Pai esperan que tocante a este punto los avances logrados durante el último año del presidente Obama tengan un importante retroceso, dando ventajas económicas a las empresas que controlan la información. Sin embargo, también hay quienes opinan que Pai es uno de los expertos más informados y preparados en la materia.

Como sabemos, el comportamiento de Trump ante los medios desde el principio de su campaña ha sido hostil y atípico.

La más reciente acusación la hizo durante su primer día en la Presidencia en el cual, palabras más palabras menos, dijo que los periodistas eran de la gente más deshonesta del planeta y les declaró la guerra. Para ahora, todos nos habremos dado cuenta de que este tipo de escupitajos verbales estúpidos, ofensivos y a veces sorpresivos son parte de la estrategia de Trump. Una estrategia que a través del temor y las amenazas pretende amedrentar a sus contrapartes y así lograr sus objetivos.

Esta misma estrategia les ha funcionado bien a secuestradores, asaltantes, líderes sindicales e incluso a periodistas voraces y prepotentes que haciendo uso de amenazas y presiones someten a los que se dejan, o a los que les conviene lo que obtengan a cambio de la sumisión. Si bien no todos los periodistas son honestos, creo que la batalla frontal contra algunos de los medios más críticos de Trump no es una que vaya a ser fácilmente ganada y esto lo sabe bien la ex candidata Hillary Clinton, quien después de muchos años de relación logró entender el valor de tener a la prensa de su lado.

Con respecto al TLCAN, ya tendremos noticias frescas a partir del día 31 de este mes. Sin embargo, a raíz de dos acciones llevadas a cabo esta semana por el presidente Trump podemos esperar que la situación sea adversa para México. De entrada, la decisión de retirar a Estados Unidos del TPP y segundo, un tuit emitido hace un par de días en el cual el candidato afirma que el muro se construirá.

Como corolario, las respuestas prudentes y optimistas de los gobiernos de Australia y Nueva Zelanda ante la salida de Estados Unidos de dicho bloque comercial fueron muy atinadas y dignas de respeto. Una vez más aplaudo y creo que tenemos mucho que aprender de individuos, organizaciones y naciones que no se sientan en la mesa a negociar con el actual presidente de Estados Unidos mientras su dialecto sea la amenaza, el engaño y la falta de respeto.

En el caso del TLCAN, el peor escenario sería que desapareciera y claro está que los grandes perdedores a corto plazo seríamos los mexicanos, pero someterse a la voluntad de Trump, como lo hizo Ford, sería devastador para nuestro país en el corto, mediano y largo plazo.

[email protected]