El Boom latinoamericano, ese ente que funciona como referente de la creación literaria de la región desde hace cincuenta años es el tema recurrente en la 30 edición de la Feria Internacional del Libro de Guadalajara (FIL).

Este domingo en el pabellón de América Latina los escritores Claudia Salazar, Julio Escoto y Eduardo Sacheri, moderados por Carlos Cortes, discutieron sobre los límites que definen a esta etapa, su influencia en su propio trabajo y la proyección de las letras latinas más allá del Boom.

Interacción y diálogo literario luego del Boom

"Nosotros hablamos del Boom como si fuera un fenómeno exacto, y no es así. Son elementos interesantes que sucedieron en un espacio y lugar no definidos", explica Julio Escoto (Honduras, 1944). El escritor hondureño comenzó su participación afirmando que no se puede definir este movimiento basándose solo en 100 años de soledad.

"Para mi generación fue un espectáculo extraordinario. Acostumbrados a Rómulo Gallegos, de pronto abrir las páginas de un libro y descubrir una explosión de lenguaje fue algo riquísimo".

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Por su parte, Eduardo Sacheri (Argentina, 1967) consideró que para su generación, el acercamiento al Boom tuvo la ventaja de haber llegado en forma de lecturas de adolescente y juventud: "Nos formaron como lectores, cuando nos tocó iniciar nuestras aventuras como narradores, los del boom ya estaban instalados en un paraíso que no era el nuestro".

Para Sacheri, el boom a estas alturas es una combinación de cielo sagrado de grandes autores formativos y de una gran apertura de posibilidades.

"Los autores del Boom son ejemplo de libertad y búsqueda, aunque las búsquedas de hoy sean diferentes".

Por su parte, Claudia Salazar (Perú, 1976) considera que en el tema del Boom es bueno pensar en términos generacionales. "El Boom es sombra o inspiración si los escritores lo toman como lectores. No hay escritor latinoamericano que no lo reconozca como influencia lectora". Sin embargo, este movimiento puede ser divergencia cuando se piensa como sombra o algo contra lo que ir en contra.

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"Estamos en un movimiento más conciliado con el boom, los escritores menores de 40 años los vemos como los abuelos, no son los padres a los que hay que matar, los quieres, son parte de la tradición".

El boom masculino y masculinizado

Una cosa es la historia y otra el tema editorial. En el Boom, las mujeres eran las esposas, nunca las heroínas. Al abordar este tema, Julio Escoto afirma que por ejemplo, 100 años de soledad es un reflejo de una sociedad machista, razón por la que esto queda plasmado en la novela, pero el fenómeno más allá de los temas es machista.

Por su parte, Claudia Salazar contestó a esto: "Yo trato de evitar lecturas pro feministas, no creo que la literatura tenga que ser reflejo de algo, tiene que ser respuesta a algo". En este sentido, todos los panelistas coincidieron en que hay que tener cuidado de no convertir los temas en productos editoriales, el texto debe vivir por sí mismo.

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mfh