Ana es una misteriosa enfermera que es contratada para cuidar a un viejo desahuciado llamado Oli. La situación se irá tornando un poco tensa cuando nos damos cuenta que entre ambos existe un pasado que los une, cuyos fantasmas deberán enfrentar.

Lo anterior es la trama de la cinta Nocturno, dirigida por Luis Ayhllón, y estelarizada por Irela de Villers y Juan Carlos Colombo, que retrata en blanco y negro la relación entre dos seres humanos solitarios que deberán cerrar viejas heridas, al tiempo que proyecta una metáfora sobre valores obsoletos que encontramos en nuestra sociedad.

Completan el elenco, Laura de Ita, Guillermina Campuzano, Mauricio Isaac, Ari Brickman, Arturo Vinales y Jorge Luis Moreno, entre otros. Produce Víctor Machiavelo.

Respecto a al proyecto, Ayhllón comentó: “Víctor, Irela y yo queríamos hacer una película con total libertad. Ya habíamos trabajado juntos en otros proyectos de teatro y este hecho nos dio mucha confianza para embarcar nos en una nueva aventura. Por otra parte, desde un punto de vista estético, quería distanciarme de mi trabajo anterior.

Por eso opté por la creación de una película íntima, sin muchos diálogos, sutiles y ambiguos, con personajes fuertes y una atmósfera de pesadilla. Víctor, Irela y yo somos los únicos productores de la película, creímos desde un principio que era importante que pudiéramos nosotros financiar el 100 por ciento de la película ya que debíamos demostrar que, antes de solicitar apoyos del gobierno, deberíamos probar que nuestro trabajo es de calidad y puede representar a nuestro país en otras partes del mundo”.

Por su parte, Irela de Villers, quien interpreta a Ana, nos dice lo siguiente: “El pasado de estos dos personajes va saliendo en medio de una casona del siglo XIX. Es un drama pero con un subgénero ahí dentro: un thriller psicológico. Además de estos dos personajes, hay un tercero que es la casa, porque ahí se siente la soledad de los otros dos. Es un enfrentamiento, un ajuste de cuentas”.

A lo anterior habría que añadir el tema familiar y sus respectivos valores, que representan de alguna manera, a la sociedad mexicana: “Toda la película es una gran metáfora donde el sueño y la realidad se confunden en el blanco y el negro”, comenta Irela.

En un principio —platica Irela— no entendemos muy bien la actitud de Ana hacia Oli (Juan Carlos Colombo), no entendemos por qué lo trata con cierto desdén, pero a través de la relación con sus hijos es que se vislumbra a un padre ausente y que, de no estar enfermo, podría haber sido una persona bastante cruel y machista. Y sin embargo, tendrá la oportunidad de reconocer sus errores.

“Ana es un ángel-vengador, es ángel y vengadora porque lo mantiene vivo para que termine de enfrentar a sus propios demonios Y ella, de alguna manera, resuelve cosas de su pasado. Ana es un personaje muy contenido, con un pasado muy terrible. Todo lo que esta mujer lleva dentro es una bomba de tiempo, y aunque en la película muestra frialdad, todas las emociones están ahí”.

Ana fue víctima pero poco a poco fue entendiendo que ya no tenía que tener miedo, y con Oli va a finalizar aquello, justamente para cerrar ese círculo que se mantenía abierto. Es algo muy esperanzador pero no deja de ser doloroso. Hay heridas que aunque cierren, siempre dejan una cicatriz”, concluyó Irela.

@faustoponce