“Amigos y colegas. Sólo para informarles que la nueva administración en México acaba de decidir destruir a Conabio, la agencia de biodiversidad mexicana. Victor Toledo, el secretario del medio ambiente, contra todos los consejos, decidió desmontar las dos características que han permitido a Conabio trabajar durante casi 30 años. Es simplemente asombroso ver a un llamado científico (Toledo solía ser uno) disponer de una gran herramienta que podría haber usado para perseguir su agenda de ecología aplicada. En su lugar pasará a la historia mexicana como el destructor de una de las mejores instituciones de biodiversidad del mundo. Se ha ido la capacidad para monitorear a México, la asombrosa capacidad de bioinformática, los proyectos de ciencia ciudadana y la representación internacional... Mejor que me pare”.

Éste es el mensaje de Jorge Soberon Mainero, miembro del Panel Asesor Científico y Tecnológico del Fondo para el Medio Ambiente Mundial, investigador del Instituto de Ecología de la UNAM y secretario ejecutivo de la Comisión Nacional para el Conocimiento y Uso de la Biodiversidad (Conabio), quien a través de sus redes sociales denunció la decisión gubernamental de convertir a la Conabio en un órgano administrativo desconcentrado, explica que esta opción excluye el uso del fideicomiso privado Fondo para la Biodiversidad que le ha permitido funcionar durante 28 años de manera constructiva y efectiva, convirtiéndose en una institución modelo a nivel mundial.

Después de este primer mensaje, surgió una petición a través de change.org, dirigida a la Semarnat, la cual después de ocho horas de construida ya ha generado 12,606 firmas.

El documento asegura que el trabajo de la Conabio ha sido reconocido nacional e internacionalmente como un modelo de institución que reúne y genera información para la toma de decisiones sobre biodiversidad.

Da servicios diarios a muchas secretarías del estado mexicano y su sitio web es visitado más de 1 millón de veces al mes. Todos sus datos (que son una cantidad masiva de mapas, imágenes de satélite, fotos, documentos y datos primarios) están disponibles al público, en línea, gratuitamente.

“Sr. Presidente, esta decisión es un grave error. Hay alternativas que mantendrían un cierto grado de independencia al mismo tiempo que acatan las nuevas disposiciones del gobierno federal”, se lee en el documento público.

Hasta ahora no ha habido una postura oficial por parte de la Conabio, pero quienes sí respondieron a este llamado fueron las autoridades de Semarnat a través de un comunicado, el cual asegura que la Conabio arrastra una situación anómala o excepcional dentro de la Administración Pública Federal, la cual fue detectada desde el 2013 por una fiscalización de la Auditoría Superior de la Federación (ASF), misma que en un documento de 23 páginas recomendó la inmediata transición de la Conabio de comisión intersecretarial a organismo público descentralizado.

Ante este panorama, se dio a conocer que tras tres reuniones de trabajo se acordó la transformación de la Conabio de comisión intersecretarial a organismo público desconcentrado o descentralizado.

Además de que se daría la supresión del Fideicomiso Privado-Público que la Conabio utilizó durante 27 años y que a la fecha suma 827.2 millones de pesos.

Por último, se convocó a una asamblea de las 10 secretarías que integran la comisión intersecretarial con la finalidad de informarles sobre la situación de la Conabio.

Las autoridades de la Semarnat, además, aseguran que como “un acto de buena fe”, dada su situación anómala, transfirió recursos a la Conabio por 35 millones de pesos con el objeto de coadyuvar a paliar su precaria situación.

Y reitera, “la Conabio no tiene ninguna asignación presupuestal dentro del gobierno de México. Es preciso enterar a la opinión pública de que, sin estar obligada, la Semarnat ha delegado y pagado durante el 2019 a la Conabio un total de 63 plazas de investigadores y técnicos por un monto de 56.2 millones de pesos”.

Víctor Toledo además pide al Dr. José Sarukhán Kermez “desactivar la perversa campaña de difamaciones y mentiras”, en un acto de honorabilidad.

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