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Arte e Ideas

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La familia no es de sangre, sino de afecto

La cinta del realizador japonés Hirokazu Koreeda compite por el Óscar a Mejor Película de habla no inglesa.

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Quizás es un prejuicio que el cine japonés, al menos el que más se distribuye en este hemisferio, ha desdeñado históricamente temas como los vínculos afectivos familiares, sobre todo las problemáticas de la familia japonesa contemporánea.

Yasujiro Ozu (1903-1963) lo hizo a mediados del siglo XX: abordó los pequeños-grandes conflictos de las familias del país asiático durante la transición entre el Japón hermético, tradicionalista, y el que empezaba a ser más occidental. Pero un tratado con tanta minuciosidad y recurrencia sobre la familia contemporánea japonesa —sus disfunciones, sus apegos, sus afectos—, hasta convertirlo en un tema universal, no se había visto tan presente en el cine japonés como en la filmografía de Hirokazu Koreeda (Tokio, 1962), quien, con más de una docena de largometrajes en su haber, ha abordado en varias de sus cintas asuntos familiares capaces de conmover hasta al espectador más reacio. No por nada a Koreeda es considerado el heredero del cine de Ozu.

Su última cinta, Un asunto de familia (Shoplifters, 2018), ganadora en el 2018 de la Palma de Oro, máxima distinción del Festival de Cannes y nominada al Oscar, junto con la mexicana Roma, a Mejor Película de habla no inglesa, no es la excepción sino la prueba de que hay una o varias fijaciones inherentes a los temas de Koreeda: la cohesión de la familia, no por la imposición de la sangre sino por la fuerza inexpugnable de los vínculos afectivos.

Un asunto de familia es una película que condensa la visión que Koreeda venía trabajando en cintas como Nuestra pequeña hermana (2015) y antes De tal padre, tal hijo (2013); ésta última, ganadora en Cannes del Premio del Jurado, el cual estuvo presidido entonces por Steven Spielberg, quien, se dijo entonces, conmovido con el largo japonés, movió cielo, mar y tierra para comprar los derechos de producción con la mira puesta en un remake en inglés.

¿La familia se elige?

Osamu es trabajador de una empresa constructora, pero también es un ladrón mesurado, pues, excusado con que el fin justifica los medios, ha enseñado a su hijo Shota a sustraer de las tiendas y supermercados los enseres necesarios para solventar la vida diaria de su familia de cinco integrantes: Osamu y su esposa, Nobuyo, dos hijos: Shota y Aki, además de la abuela.

A pesar de sus trabajos de sueldos castigados y de los hurtos de Osamu y Shota, la familia vive en la pobreza, al día y en hacinamiento. Y aunque apenas y alcanzan las raciones, cada integrante de ese núcleo se muestra feliz a la vez que deja escapar un extraño comportamiento que inspira sospechas en el espectador, todavía infundadas, sobre si cada uno de ellos está seguro de que esa es realmente su familia.

Una de esas noches de invierno, mientras padre e hijo vuelven de uno de sus hurtos, se encuentran con Yuri, una pequeña niña abandonada en el frío recalcitrante y con marcas de violencia. Sin dudarlo, ambos llevan a la menor a la casa de la familia, donde Yuri encaja inmediatamente, muy a pesar de las limitaciones económicas para alimentar a otra persona y sin la voluntad de averiguar a fondo sobre la procedencia de la pequeña.

Yuri se da a entender muy tímidamente, apenas con algunas señas para decir que sí y no; apenas y liga unas cuantas frases cuando tiene que decir algo más concreto, pero se convierte en un catalizador para la familia. Su inocencia, la incertidumbre de su origen y lo temerosa que es son elementos que se mezclan para crear esa resina afectiva que decanta en una familia pobre pero funcional, amorosa y alegre.

Un día de esos perfectos, la armonía familiar empieza a mostrar sus debilidades estructurales cuando un noticiero en la televisión muestra la imagen de la pequeña Yuri, cuyos padres de sangre son sospechosos de haberla asesinado toda vez que la pequeña se encuentra en calidad de desaparecida. Ante la noticia, la familia adoptiva decide callar, ocultar a la pequeña, cambiarle el nombre y cerrar filas en torno ese secreto compartido.

Mentiras y certezas

Las consecuencias que desata la revelación noticiosa comienzan a descomponer el idilio familiar. Pese a eso, hay un consuelo entre algunos integrantes que reflexionan si es que la familia es realmente mejor cuando se elige.

La cinta muestra momentos conmovedores, como cuando todos se juntan para ver un espectáculo de fuegos artificiales, cuando a Yuri se le cae su primer diente o el día en que viajan juntos al mar y Osamu aprovecha para aleccionar a Shota sobre el despertar sexual. Son esos momentos inolvidables los que deberían permanecer inmaculados en la memoria de cualquier niño.

Pero algo está por desmoronarse, una verdad que impactará profundamente en cada miembro de la familia, sobre todo cuando se descubra que han sido objeto de un engaño: un rapto, un asesinato o una extorsión. Entonces la vida de familia no volverá a ser la misma o, mejor dicho, nunca fue lo que parecía.

Y aunque todo pudo ser una farsa, no así el afecto incubado, no el cariño mutuo a partir de los abrazos, las caricias y las risas de esa dulce farsa. Entonces, ¿qué es eso que hace posible una familia?

Un asunto de familia se estrenó este fin de semana en salas del país y en los próximos días se estará proyectando en la Cineteca Nacional, cines independientes y comerciales.

ricardo.quiroga@eleconomista.mx

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