La contingencia sanitaria mundial ha relegado a gran parte de las poblaciones a replegarse y permanecer en casa el mayor tiempo posible para coadyuvar en la mitigación del contagio por la enfermedad Covid-19, causada por el virus SARS-CoV-2. En mayor o menor medida, dependiendo de la situación de cada país, esta urgencia vino a modificar los calendarios de la vida pública y, con ella, la agenda de eventos presenciales, desde los más pequeños recitales y las reuniones de trabajo hasta los espectáculos y conferencias de convocatoria masiva.

La interacción social, salvo por aquella de primera necesidad, quedó relegada al medio digital. Las aplicaciones y plataformas para hacer videollamadas y conferencias virtuales se popularizaron, lo mismo que las presentaciones y festivales musicales en streaming. Estos atajos tecnológicos se han convertido en paliativos para el encierro global y el público consumidor ha podido adaptarse de inmediato.

Tanta ha sido su penetración de cara a la aludida “nueva normalidad” que los productores de eventos se han planteado si los encuentros digitales son una tendencia del momento por la pandemia o un modelo que llegó para predominar.

“Los eventos digitales son una realidad, no son una tendencia”, afirmó Jesús Somaza, consultor de marcas y productor de eventos, como resolución de este predicamento, en una conferencia digital ante representantes de 15 países en Iberoamérica, auspiciada por la Red Latinoamericana de Organizadores de Eventos.

“Lo que va a suceder es que los eventos principales van a regresar, se van a posicionar y van a llegar con mucha fuerza, porque no hay manera de cambiar el contacto físico. La gente quiere tener contacto con otras personas. Pero los eventos digitales se van a quedar. Ahora la tendencia va a ser de eventos híbridos”, afirmó.

Con este paradigma, explicó Somaza, si bien los eventos digitales no podrán lograr la conexión emocional y el contacto físico que permite uno presencial, sí pueden generar estímulos audiovisuales complementarios. Esta experiencia híbrida, propuso, podría significar un ahorro en gastos operativos.

“Muchas de las actividades presenciales se enfocaban en el día del evento, pero, ¿qué sucede si ahora generamos una estrategia de seguimiento previo al evento con diversas actividades digitales para que cuando las personas lleguen al presencial, ya estén conectadas con el concepto, de manera que se logre generar mayor impacto?”, propuso.

Esta idea se basa en que la industria del entretenimiento vive un momento paradójico: mientras los recintos  y organizaciones de eventos presenciales luchan por el sustento, los videojuegos, la música y la televisión por streaming viven un auge.

El boom del streaming

La plataforma Zoom reportó dos semanas atrás que en abril alcanzó las 300 millones de participaciones en reuniones digitales, cuando en el mismo periodo del año pasado no rebasaba los 10 millones. YouTube confirmó que sus ingresos por publicidad alcanzaron los 4,000 millones de dólares en el primer trimestre del año, un 33% más que el año pasado, por el incremento en tiempos de reproducción y transmisiones en vivo. Facebook tuvo el mismo efecto con su servicio en tiempo real, pues reportó que en marzo tuvo hasta 800 millones de usuarios diarios observando eventos en vivo, entre clases de ejercicios, conferencias, conciertos y más.

“Imaginemos que antes de un congreso se empiece con una serie de actividades digitales para hacer el preámbulo o la introducción a desarrollar durante el congreso. Eso quiere decir que se van a generar comunidades en función a la marca antes del evento”, sugirió, aunque, aclaró, este, más que ser un momento para monetizar, deberá de ser una oportunidad para sentar las bases y hacer comunidades de cara a una plausible proliferación de los eventos híbridos.

Mientras tanto, plataformas de venta de boletos, como es el caso de E-Ticket y Boletia, han comenzado a lanzar sistemas de venta para tener acceso a eventos digitales en vivo.

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