“Un día llegué 10 minutos tarde a clase. Toqué la puerta para pedir entrar. El profesor accedió. Mientras iba entrando, se me quedaba viendo de una manera muy morbosa, centrando su vista en mis piernas. Al sentarme escuché cómo decía: ‘¿a cuánto el kilo de muslo?’. Todo el salón se quedó callado a excepción de unos cuantos que le siguieron, riéndose (...) eso propició que algunos compañeros hicieran chistes relacionados con lo que dijo. ‘¿A cuánto el kilo de muslo?’, se escuchaba a lo lejos, en los pasillos, cuando yo entraba a distintos salones. En varias ocasiones nos decía que no podíamos hacer nada en su contra, que muchos lo habían intentado, pero era imposible”.

Este fue uno de los testimonios de denuncia, cada vez más abundantes ante la opinión pública, en contra de Mario Luis Chin Auyón, profesor de las facultades de Ingeniería y Química de la Universidad Nacional Autónoma de México (UNAM), el mismo que fue grabado en video y viralizado en octubre pasado por proferir comentarios misóginos no menos deleznables sobre alumnas de la máxima casa de estudios.

El testimonio se leyó en la víspera del Día Internacional de la Eliminación de la Violencia contra la Mujer, en un mitin virtual convocado por la colectiva Mujeres Organizadas de la Facultad de Ingeniería (MOFIn), en compañía de denunciantes de hostigamiento, acoso e incluso violaciones en las instalaciones o el contexto de la máxima casa de estudios, en todo tipo de instancias y niveles.

Estudiantes de las facultades de Filosofía y Letras, Economía, Química, de doctorados en Geografía e Ingeniería, así como de trabajadoras de la universidad, sumaron las voces y las exigencias contra la impunidad, a la par de que el emblemático edificio de la Biblioteca Central en Ciudad Universitaria se iluminaba de naranja y la institución universitaria hacía público su programa con más de 150 actividades para conmemorar la fecha.

“Es muy difícil denunciar el acoso en el doctorado. Cuesta muchísimo llegar a ese nivel, tener un proyecto, para que una persona quiera prostituirte para que puedas tener derecho a ser investigadora. Eso me pasó a mí, con un tipo que me condicionó las asesorías con acostarme con él (...) la clásica frase de respuesta (de las autoridades) fue: ‘no contamos con atribuciones, pero sí somos sensibles’. Si la UNAM dice que es sensible pero no es congruente, entonces carece de sensibilidad”, compartió Dora, estudiante cuyo doctorado en Geografía quedó trunco por la oposición a su denuncia, incluso con decenas de pruebas, en contra del investigador José Joel Carrillo Rivera.

“Sufrí tres violaciones, una se llevó a cabo dentro de las instalaciones que tanto defienden, por las que tanto se molestan si les pasa algo, pero cuando a nosotras nos sucede dentro de ellas, no dicen nada. Han sido ocho meses de los cuales dos tuve que estar yendo una y otra vez a las oficinas, recordando punto por punto todo lo que me hizo mi agresor para que el tribunal tuviera las suficientes pruebas. ¿Qué es lo que quieren, que cuando nos estén violando les tomemos fotos, que los grabemos? ¿Qué necesitan para que de verdad ejerzan justicia? Es tristísimo ver que te tienes que exponer ante el ojo público para que te hagan caso”, cuestionó Yazmín, estudiante de la Facultad de Química, quien fue agredida física y psicológicamente por un estudiante de nombre Alberto.

Las convocadas denunciaron las “trabas burocráticas” de la estructura universitaria, la revictimización agravada por la pandemia en los procesos de levantamiento de quejas, la imposición de supuestas redes de apoyo que no fueron votadas por la comunidad, la carencia de psicólogas y abogadas con perspectiva de género. Instaron a las autoridades de la UNAM  a “derrumbar todos aquellos organismos parásitos” incongruentes con la consigna “Cero tolerancia a la violencia de género”.

Este miércoles, El Economista solicitó a la oficina de Enlace de la UNAM conversar con un representante universitario sobre lo arriba citado. La única respuesta obtenida en lo inmediato fue: “sólo quiero comentar que tenemos para estos días más de 150 eventos”, en alusión al programa de actividades conmemorativas del Día Naranja.

ricardo.quiroga@eleconomista.mx