El misticismo alrededor de la celebración del Día de Muertos permite que pobladores de Xochimilco año con año a través de la puesta en escena La Llorona, refrenden sus tradiciones y las muestren a todo el público, tanto mexicano como extranjero.

Teniendo como escenario natural la entrañable Laguna de Tlílac, que no tiene igual en el mundo, ubicada en la zona chinampera de Cuemanco en la delegación Xochimilco, acompañado de música contemporánea, con instrumentos modernos y prehispánicos, cantos en náhuatl, danza prehispánica de tradición y teatro, más de 50 personas en escena y cientos más involucrados, trabajan para que este evento tenga éxito.

“Desde llegar por trajinera, es un túnel al pasado, es una forma de ver en este lugar lo que son los últimos vestigios de la cultura xochimilca y prehispánica, así era la Ciudad de México, pero aquí, seguimos vivos”, cuenta Nayeli Cortez, coordinadora de la puesta.

Este año, es especial, con el título La Llorona, un cuarto de siglo, justicia para los caídos, pobladores de Xochimilco hacen homenaje y hablan por quienes ya no están entre nosotros a partir de los eventos Tlatelolco 1968, el halconazo del 1971, Aguas Blancas 1995, Acteal 1997, Atenco 2006, Ayotzinapa 2014 y los terremotos ocurridos en septiembre de 1985 y el 2017.

Cortez es tajante: “Son hechos que nos han marcado como país. Es para todas las personas que buscan todavía la justicia y no ha llegado, esto tiene que ser una petición constante, que no se nos olvide, pasan los años y los sucesos dolorosos continúan en nuestro país”.

Dijo que para todos aquellos que conforman esta compañía escénica hay mucha sensibilidad y emociones alrededor de estos temas, por eso no dudaron en alzar la voz.

Por su parte, José Luis Flores Mendoza, de 26 años, quien hace el papel de conquistador en La Llorona aseguró, “tenemos la responsabilidad como generación más joven de mantener la difusión de la cultura y no olvidar, yo soy nativo de Xochimilco y represento con orgullo mi tierra, mis raíces y las defiendo”.

José Luis cuenta que él se animó a entrar por su hermano y mejor amigo, quienes ya participaban en la obra, “yo soy danzante, por lo que tengo conocimiento de la cuestión prehispánica y fue más sencillo integrarme al elenco, aun así entré a trabajar la parte teatral para representar el papel”.

Pero lo más importante, asegura, “es el sentimiento bien arraigado de representar nuestra cultura, por ejemplo, cuando más se acercan las fechas de Día de Muertos, el semblante cambia, es de fuerza, de guerreros, es representar a la tierra y a nuestra gente”.

“Hoy para mí es importante hablar por los que no tienen voz y exigimos justicia, por ellos que como yo, eran estudiantes y jóvenes”, para ello los textos de esta puesta en escena han sido modificados, con la intención de reforzar el mensaje de justicia.

Arranca la temporada

Este 3 de octubre se dio el banderazo de inicio y durante la inauguración, fueron invitados estudiantes de la Universidad Nacional Autónoma de México y el Instituto Politécnico Nacional. En un acto simbólico, se encendieron 50 velas por 50 años del movimiento del 68, las cuales fueron entregadas a este grupo.

Además, autoridades e invitados se dieron cita para presenciar el primer grito de La Llorona para este ciclo.

“Hay una gran expectativa, este trabajo tiene mucho corazón y lo mejor de varias temporadas”, cuenta Nayeli a El Economista, “varios compañeros regresaron, es como el reencuentro de la llorona, pues teníamos que celebrar 25 años juntos”.

Con mucha emoción, asegura que hay mucho profesionalismo en esta puesta en escena: “Son chicos que se han preparado, cuando empezamos estábamos en una situación de vida distinta, hoy al paso de los años hay madurez y mucha conciencia del peso y trascendencia que tiene el personaje para el pueblo xochimilca, ¡ojalá lo disfruten!”.

Concluyó recordando que ésta es una forma también de apoyar la economía del pueblo, pues “el año pasado fue un año difícil para Xochimilco, pero está de pie, luchando y tratando de reactivar la economía”.

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