La semana pasada el mundialmente conocido periodista y comentador estadounidense Bill O’Reilly regresó de unas merecidas vacaciones en Italia para encontrarse con una de las noticias más desagradables de su vida: Fox News, la cadena que durante más de 20 años le había abierto las puertas con su show The O’Reilly Factor, lo estaba despidiendo.

Bill O’Reilly, al igual que muchos políticos, dictadores, directores generales, incluso periodistas, se había pasado de la raya, y, finalmente, Fox decidió deshacerse de él. Supongo que la decisión, para los directores de Fox, no fue ni sencilla, ni barata. Bill O’Reilly tiene un largo y controvertido historial tanto como periodista como en su vida personal.

Desde hace más de 15 años, el señor O’Reilly afronta acusaciones de acoso sexual por al menos siete mujeres que han trabajado para él o han aparecido en su show. Se rumora a voces que durante los últimos años Fox ha destinado más de 13 millones de dólares para callar a las supuestas víctimas y defender a O’Reilly de estas acusaciones, pero, como todo en esta vida, tarde o temprano las cosas llegan a su fin. En el caso de O’Reilly, el fin significa el ocaso de la etapa más importante de su carrera. Sin embargo, no de la lujosa vida a la que está acostumbrado. Mientras el periodista pueda mantenerse lejos de las mujeres y con la boca cerrada, podrá disfrutar de una jugosa liquidación que ronda los 25 millones de dólares.

Además de los escándalos de abuso sexual, su reputación también ha sido empañada y cuestionada como periodista. Si bien el comentador se ha manejado como liberal y freethinker, la postura ideal de un periodista, la realidad parece muy distinta. Aparentemente, en algún momento, O’Reilly fue militante del Partido Republicano y sus actividades, comentarios y actitud siempre han ido más enfiladas con la filosofía de este partido que con las de un liberal. Nada que esconder o por lo cual sentirse avergonzado, pero, desde luego, una postura incómoda, siendo el conductor de uno de los noticieros más taquilleros de EU.

Múltiples asociaciones y grupos en pro del Partido Demócrata lo han señalado durante años como el portavoz del Partido Republicano y como un factor decisivo en el triunfo de Trump. Al final del día, O’Reilly ha gozado de una enorme aceptación, gran parte de la población estadounidense lo considera como una de las voces más creíbles y confiables de ese país. Incluso, después de que a principios de abril el periódico New York Times hizo públicas las acusaciones y los montos pagados a las víctimas, The O’Reilly Factor todavía tenía una audiencia de casi 4 millones de personas. Otra incómoda y dolorosa acusación que O’Reilly se ha visto obligado a enfrentar es la de su hija sobre el maltrato físico que el comentador perpetró contra su exesposa Maureen Mc Philmy.

El lunes 24 de abril O’Reilly apareció en un live cast con su nuevo show por Internet llamado No Spin News. Un malogrado intento por permanecer en el periodismo y en el cual la desgastada figura de O’Reilly, entre muchas otras noticias de poca importancia, intentó minimizar la importancia de las bajas cifras de aprobación al presidente Trump, quien hace algunas semanas le dio un importante espaldarazo al decir que el magnate no creía que Bill hubiera hecho nada malo... Vaya respaldo de un desprestigiado personaje a otro en el lecho de la muerte.

Azcárraga, Galardonado

Esta semana también se dio a conocer que Emilio Azcárraga recibirá en Nueva York en noviembre un premio Emmy por International Academy of Television Arts and Science. En el comunicado, enviado por la Academia, se menciona que el premio es para un líder que ha sabido dirigir su empresa y crecerla en tiempos de gran competencia. Enhorabuena.

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