Tres horas antes de la inauguración de la edición 49 del Festival Internacional Cervantino (FIC) el público comenzó a hacer una fila a un costado de la Alhóndiga de Granaditas. El atardecer de cielo despejado anticipaba un perfecto reencuentro del público con la Fiesta del Espíritu, un festival que, como un emblema de las artes escénicas, necesita del público para estar completo.

De nueva cuenta, sobre la explanada de la Alhóndiga se montaron las gradas tan características de las ediciones presenciales de este festival de gran convocatoria. Pero esta vez tenían señalética para mantener la distancia prudente entre los asistentes. La tarde era ideal para esta celebración, eso sí, con estricto uso de tapabocas en todo momento, sin excepciones.

El protocolo de ingreso fue riguroso. La explanada de la Alhóndiga únicamente podía recibir un máximo de 1,800 personas, 1,400 en las escalinatas y las gradas y 400 personas más, aquellas que se formaron con horas de anticipación, que ocuparon la parte baja de ese espacio con una vista privilegiada de esta olla arquitectónica que es la ciudad de Guanajuato, Patrimonio de la Humanidad.

El acto inaugural, una presentación sin precedentes: Formell y los Van Van junto a la Orquesta Filarmónica del Desierto, de Coahuila de Zaragoza, dos agrupaciones de las delegaciones Invitadas de Honor de la edición: Cuba y Coahuila.

Y así comenzaron los 19 días de fiesta cultural, de teatro, ópera, música, danza, artes plásticas, cine y pensamiento, una batalla ganada contra una pandemia que el año pasado relegó al FIC a la virtualidad.

La celebración inició con un solemne minuto de aplausos para el personal médico que ha hecho frente en el combate contra la propagación del Covid-19, mismo que el año pasado fuera receptor de la Presea Cervantina.

De vuelta al baile

Tercera llamada. La Orquesta Filarmónica del Desierto afinaba instrumentos, fue la encargada de abrir la noche, un inicio solemne que en poco tiempo se convertiría en un júbilo. Más tarde se unió Formell y los Van Van. Para esa altura la capacidad permitida para el público estaba cubierta. Pero en la calle lateral de la explanada se arremolinaba mucha más gente y también lo hacía en los balcones contiguos al espacio, lista para ponerse a bailar con este ensamble musical.

La música de la agrupación cubana, su salsa y su son eran tan contagiosos que la orquesta coahuilense que aguardaba atrás pasó de la solemnidad a pararse de sus sillas para ponerse a bailar. El público ya lo hacía, contagiada por Los Van Van, una agrupación con más de 50 años de tradición fundada por el músico Juna Formell, fallecido en 2014.

“Guantanamera”, cantaba a capela el vocalista de la agrupación cubana, una célebre evocación de Compay Segundo, y el público respondía: “Guajira Guantamera”. El contagioso ritmo de la agrupación provocó que prácticamente todo el público presente se pusiera a bailar. Las gradas montadas para el festival bailaban, se sentía el vaivén de los andamios con todo este público bailando la salsa.

Sonó el tema “Sandunguera” y algunos integrantes de la filarmónica decidieron definitivamente ausentarse de sus sitios en la orquesta, que aguardaba su turno en el recital, para pararse a bailar en parejas junto a Los Van Van. Lo mismo hacía un grupo de jóvenes apostadas en un balcón contiguo a la Alhóndiga y el público que se apostaba en la calle lateral de la explanada: bailaba, aunque la calle tuviera pendiente.

La Filarmónica del Desierto y Los Van Van se turnaron frente al escenario para presentar su propio repertorio, y en varias ocasiones tocaron juntos. En uno de los silencios para el cambio de orquesta, se dejó escuchar: “¡Viva Coahuila, viva Cuba, viva la Revolución Cubana!”, que arengaba una voz en la parte alta de las escalinatas, y el público respondió jubiloso: “¡Viva!”. Acto seguido, más abajo, con voz tenue, una joven universitaria le dijo a su pareja de manera rotunda: “sí extrañaba el Cerva, menos el tráfico”. Y sí, es bueno tener a la Fiesta del Espíritu tan presencial.

La programación de la edición 49 del FIC se extenderá hasta el 31 de octubre con un 75% de presentaciones presenciales y el resto de actividades reservadas exclusivamente para la virtualidad. Sin embargo, todo el programa del festival podrá disfrutarse de manera remota.

ricardo.quiroga@eleconomista.mx

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