La temporada de avistamiento de ballena gris (Eschrichtius robustus) 2016-2017 ha comenzado. A partir del 15 de diciembre y hasta el 30 abril, las lagunas costeras de Ojo de Liebre y San Ignacio, que pertenecen a la Reserva de la Biosfera el Vizcaíno, en Baja California Sur, recibirán en sus cálidas aguas a estos mamíferos.

El avistamiento de ballenas aquí es espectacular; ellas hacen una travesía de 19,000 kilómetros y permanecen en costas mexicanas durante el invierno. El agradable clima, las aguas poco profundas y la abundante vida marina hacen de la península de Baja California un lugar perfecto para dar a luz y criar a sus ballenatos.

Más especies de ballenas emigran a esta zona que a cualquier otro lugar del planeta. De las 11 especies de ballenas conocidas en el mundo, ocho llegan a costas mexicanas, entre ellas, la minke, bryde, sei, la jorobada, la gris y la azul; ese recorrido de seis meses (ida y vuelta) es el viaje más largo de todas las especies migratorias del planeta.

Ante este hecho, la Comisión Nacional de Áreas Naturales Protegidas (Conanp), anunció que para esta temporada se espera la presencia de alrededor de 2,500 ejemplares de ballena gris, cantidad similar a la que se registró en la temporada pasada cuando llegaron 1,436 ballenas adultas y nacieron 1,100 ballenatos, en las dos lagunas costeras.

Procedentes de los mares de Bering, Chukchi y Beaufort en Alaska, la ballena gris a su llegada a México nace y se reproduce en cuatro áreas: Laguna Ojo de Liebre, Laguna Guerrero Negro, Laguna San Ignacio y Bahía Magdalena.

Indispensable, asegurar ?su protección

Hay varias formas de observar a estos cetáceos en su hábitat natural sin agredirlos; para ello, se han otorgado 55 permisos a distintos prestadores de servicios turísticos.

De acuerdo con la Norma Oficial Mexicana 131 Semarnat 2010, se promueve el turismo sustentable para la observación de ballenas y se establecen los lineamientos y especificaciones para el desarrollo de actividades de observación de ballenas, relativas a la protección y conservación de su hábitat.

Sin embargo, los peligros para estos cetáceos son latentes; el mismo día en que arrancaba la temporada de ballenas en las costas de Baja California, se llevó a cabo el desenmallamiento de un ejemplar de ballena jorobada (Megaptera novaeangliae) en el municipio de Mazatlán, Sinaloa, la cual se encontraba con una cuerda atada en su cola completamente enredada.

Gracias al llamado de la Red de Atención a Ballenas Enmalladas, personal de la Delegación Federal de la Profepa, Semarnat, Capitanía de Puerto y el Escuadrón Acuático de Protección Civil, se activó el protocolo de atención en la materia tras constatar que el ejemplar de 12 metros de longitud presentaba señales de desnutrición y estaba invadida por ectoparásitos.

Aunque en este caso el rescate fue exitoso, el ejemplar, al ser liberado, se alejó, perdiéndose a la vista de los rescatistas, por lo que fue imposible aplicar una terapia de soporte y asistencia veterinaria.

Para evitar estos hechos, desde 1972 el gobierno de la República decretó la creación de los primeros santuarios de ballenas en las Lagunas San Ignacio y Ojo de Liebre-Guerrero Negro en el estado de Baja California Sur, año en que inicia su recuperación.

Además, por su valor universal excepcional como el mejor sitio en el mundo para la reproducción y crianza de la Ballena Gris, en 1993, la Conanp inscribió como Sitio de Patrimonio Mundial de la Humanidad al Santuario de Ballenas de El Vizcaíno.

Hoy los refugios ubicados dentro de la Reserva de la Biosfera El Vizcaíno han permitido el cuidado y preservación de la especie; sin embargo, se espera que esta protección se replique y llegue a todas las áreas del país donde fenómenos naturales como éste ocurren.

Sobre el tema, la Conanp se ha comprometido a trabajar para la conservación y protección de las especies. A través de un comunicado explicó que como parte de las acciones de protección ha implementado desde hace más de 26 años el monitoreo sistemático de la presencia de la ballena gris dentro de estos cuerpos lagunares (El Vizcaíno).

Asimismo, trabaja en acciones de vigilancia, en coordinación con la Procuraduría Federal de Protección al Ambiente, la Secretaría de Marina, la Comisión Nacional de Acuacultura y Pesca, y con la colaboración de los Comités de Vigilancia Participativa, conformados por pescadores, ejidatarios, pequeños empresarios y sociedad civil.

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