Río de Janeiro.- Un barrendero que del sambódromo llega al Estadio Olímpico de Londres para cautivar al mundo durante la ceremonia de clausura de los Juegos en 2012, una estrella de la televisión, un rey, el mejor jugador de futbol, un ave, la importancia de los desfiles en el carnaval de esta ciudad es que permiten a la gente, un día al año, salir de la monotonía y el anonimato para ser lo ellos quieran.

Es por eso que las 12 escuelas de samba que circularon este año sobre la icónica pista ideada por Óscar Niemeyer (el Sambódromo da Marquês de Sapucaí, en Rio de Janeiro) están conformadas por gente del pueblo, lo mismo niños que de la tercera edad, además de los hombres fuertes y las mujeres despampanantes que parecen haberse convertido, sin querer o queriendo, en la imagen mediática de esta festividad a nivel mundial.

Con muy poca ropa o cubiertos de pies a cabeza con estrafalarios y coloridos disfraces, cada uno de los apasionados danzantes va contando una pequeña parte de la historia de su país, mientras abonan la gran experiencia a su anecdotario personal.

LOS TEMAS DEL 2014

Ante más de 70,000 aficionados que llenaron las gradas del sambódromo y otros tantos millones de personas siguiendo la transmisión por televisión, la escuela Imperio da Tijuca fue la encargada de iniciar actividades, en punto de las 21:00 horas con el tema Batuk, que rememoró la historia de la batucada africana en la música, la fiesta y la danza brasileña.

Entre monumentales carros alegóricos, cada uno más elaborado que el otro, con luces, movimientos, pantallas y teatralizaciones, otras 11 escuelas abordaron la historia de municipios centenarios, la tradición de las festividades brasileñas, incluso antes de la llegada de los portugueses, los elementos del planeta Tierra y y hasta la historia de la comunicación, tópicos tan profundos que pareciera imposible tratarlos con tanto jolgorio y espectacularidad.

Destacó, el primer día, el tema Favela de la escuela de Botafogo, mientras que para el segundo, la atención la capturó Imperatriz Leopoldinense con su desfile- homenaje al ex astro de la selección nacional, Zico.

Ese mismo lunes, la escuela Mocidade Independente de Padre Miguel puso un toque extra de color con el carro alegórico que representaba el beso entre dos campesinos hombres; así como con la carroza que montó a una veintena de mujeres sin silicona , mostrándose topples.

Fuera de esos detalles –lo dicen las caras de los aficionados, sus cánticos, sus aplausos- es lo de cada carnaval, es decir, lo sorprendente, lo inesperado y lo vistoso de las comparsas avanzando a lo largo de los casi 800 metros del sambódromo, una veces con mucha samba, otras solamente con las ganas, pero siempre posando a las cámaras, sonriendo, saludando al público que por esa noche se rinde ante sus esfuerzos.

SOÑAR, ¿NO CUESTA NADA?

El carnaval puede representar un sueño como el de Renato Luiz Feliciano Lourenço, mejor conocido como Renato Sorriso, quien desde hace 14 años trabaja en el servicio municipal de limpieza de Río y saltó a la fama en 1997, cuando después de la aparición de la última escuela en el sambódromo, decidió bailar en lugar de barrer, ganándose el cariño de los presentes para después convertirse en un personaje más de esta festividad.

Sin embargo, salvo este tipo de contadas excepciones, en carnaval, soñar sí cuesta. Sobre todo, tomando en cuenta que entre los participantes está la gente más humilde, muchas veces, que junta todo el año, tiempo, dinero y esfuerzos para ser parte de esto.

Y según algunos participantes, sambar en Rio cuesta, por lo menos, seis meses de acondicionamiento físico y ensayos, así como un mínimo de 1,500 reales (alrededor de 700 dólares) que se invierten en el disfraz, el cual, dependiendo de qué tan elaborado sea, puede costar mucho más.

En total la producción de un desfile por parte de una escuela se estima en el orden de los 3 a los 5 millones de dólares que son fondeados de muy diversas maneras a lo largo del año.

Al final, dicen que todo vale, porque en carnaval se vale de todo. Los desfiles acaban, Renato Sorriso pasa ya solamente bailando y sonriendo, al frente de una comparsa de anaranjados barredores y la última gran escuela que desfila es el público, a quien se le permite atravesar el sambódromo y vivir su propio sueño.

CIFRAS

  • 918,000 personas se estima que llegaron a la ciudad para asistir a la fiesta popular más grande del planeta.
  • 665 millones de dólares se estima que fue la derrama que dejó el carnaval el año pasado.
  • 90% de los ingresos generados por el Carnaval procede de los gastos de los turistas.