“El 19 de septiembre de 2020 se registraron las primeras mariposas monarcas cruzando el río bravo en Acuña Coahuila, esto marcó la temporada para que la red de monitores comunitarios, organizaciones, académica y todas las personas que hacen posible esta actividad, comenzaran a observar”, dijo Gloria Tavera Alonso, directora regional del Centro y Eje Neovolcánico de la Comisión Nacional de Áreas Naturales Protegidas (Conap) durante la presentación del Reporte de Monitoreo Mariposa Monarca 2020-2021 y el Forestal 2019-2020. 

De acuerdo con las autoridades el registro fue extraordinario, pues la mariposa entró muy temprano, “esto está vinculado con el clima, quedaba claro que la temporada iba a ser sui generis”. 

En el detalle del análisis, el primer grupo grande se registró en el santuario de Sierra Chincua, Michoacán, el 28 de octubre de 2020, esto significa que las monarcas llegaron puntuales a su cita y que a partir de ese momento grandes grupos comenzaron a surcar los cielos de los estados que las reciben y donde se establecen como “palacios de invierno”, sin embargo en esta temporada hubo una disminución de ocupación forestal de mariposa, con 2.10 hectáreas, lo que representa 26% menos respecto a las 2.86 hectáreas del registro anterior.

Se pudieron establecer dos colonias en Michoacán y siete en el Estado de México, de la reducción, cinco colonias ocuparon 1.32 hectáreas dentro de la biosfera de la mariposa monarca y cuatro colonias con 0.78 hectáreas estuvieron fuera de la reserva.  

La variación por año tiene diversas causas, explica Tavera Alonso. En 1996-1997 se tuvo la mayor ocupación forestal registrada con 18.19 hectáreas, luego una serie de efectos climáticos disminuyeron significativamente el espacio ocupado, para 2003-2004 la ocupación fue de poca más de 10 hectáreas, “este es el parteaguas desde que se inició un monitoreo mucho más sistemático”, apunta. 

Luego en 2013-2014 se presentó una de las peores crisis, la población disminuyó aproximadamente 95% en todas las colonias de hibernación tanto en México como en California. Debido a ello se replantearon todas las líneas de acción y de trabajo, con ello se logró incrementar la población a través de la reproducción y el aumento del hábitat reproductivo, gracias a una reconversión de uso de glifosatos en los campos agrícolas de Estados Unidos y aumentando los algodoncillos y las asclepias.  

“La meta era pasar de las 0.67 hectáreas a seis en cinco años, eso se pudo lograr gracias al esfuerzo que se realizaron en Canadá, Estados unidos y México; ahora en 2019-2020 la reducción se debió a varios aspectos meteorológicos, sobre todo sequías como factor determinante para la migración y reproducción; disminución del hábitat de reproducción en Estados unidos y Canadá y la degradación del hábitat de hibernación en México (pérdida de bosque)”. 

Deforestación en el área

Por otro lado, en el análisis de la zona núcleo donde llega la mariposa monarca y que abarca los estados de Michoacán y México, se registró una degradación forestal de 20.2 hectáreas; 3.4 hectáreas se perdieron por saneamiento, 3.4 por sequía y 13.4 por tala clandestina. Llama la atención que la mayor parte de la tala se concentra en el municipio de Zitácuaro, específicamente en Nicolás Romero, San Felipe de los Alzati y Crescencio Morales. “Estos datos permiten enfocar los esfuerzos”, asegura Jorge Rickards, director general de WWF México, institución que desde hace 20 años monitorea el área gracias al Fondo Monarca.  

Este es un instrumento científico y comunitario base. El estudio está dirigido a la zona núcleo de la Reserva de la Biosfera de la Mariposa Monarca, es decir 6 de las 13 colonias que existen. Lo que se hace es una serie de recorridos en una avioneta con una cámara que va haciendo rutas lineales con fotografías de alta resolución, el producto son una serie de fotografías que logran en conjunto una sola imagen. 

Este ejercicio se realiza para la conservación. En los lugares donde se establece la mariposa monarca a inicios del siglo XXI se tenían niveles muy altos de deforestación, por ejemplo en el periodo 2003-2005 se registraron alrededor de 480 hectáreas de deforestación  tan sólo por tala clandestina, explica Rickards, “a lo largo de todos estos años muchas voluntades (comunidades, organizaciones de la sociedad civil, autoridades, entre otros) han hecho un esfuerzo por conservar los bosques y dar acompañamiento, así se consiguió que en 2009 prácticamente se eliminara la tala ilegal”.

Esto se ha logrado mantener en un grado relativamente bajo, pero comparativamente del año pasado a este aumentó 4 veces la tala, sin embargo, un dato importante es que en este caso la práctica está muy localizada, eso nos habla de poner el foco de atención en esta región, esto incluye a los tres países involucrados en la migración, Canadá, Estados Unidos y México.

En la comunidad de San Bartolo del Progreso, en el municipio de Tianguistengo se dio por primera vez un registro de colonia monarca, esta es un área que desde 2016 ha estado protegida por el Estado de México.

“Desde hace cinco años habíamos detectado movimientos, pero no alcanzábamos a identificar hasta dónde llegaban, después de cuatro años fue posible encontrarlas gracias al apoyo de pobladores locales que habían estado recorriendo el sitio y grabaron. Es un camino de acceso complicado, pero finalmente se ubicó esa nueva colonia estable no abierta al público”, concluyó Gloria Tavera Alonso.  

nelly.toche@eleconomista.mx