La guerra que mantienen Apple y Amazon por el negocio de los e-books se recrudece. Ambos titanes tecnológicos quieren dominar la industria editorial y todo apunta que la batalla será larga y difícil. La demanda presentada por el Departamento de Justicia de Estados Unidos la semana pasada contra Apple y cinco de las principales editoriales de ese país por fijar el precio de los libros electrónicos es sólo una de las múltiples batallas que les tocará librar. Una demanda, por otro lado, que tuvo un tono triunfalista para muchos, pero que muestra una visión más bien estrecha de lo que está pasando en la industria del e-book , según The Economist.

Para entender qué está pasando, hay que remontarse al 2007, dice Javier Celaya, socio fundador del portal cultural Dosdoce.com. Entonces, Amazon reinaba en este mercado, gracias a su lector Kindle. En EU no existe ley de precio fijo para vender libros como en Europa y ello permitió a Amazon bajar el precio de sus e-books al famoso 9,99 dólares y vender libros a pérdida, pues la empresa entonces cobraba por su Kindle casi 400 dólares, no los 99 de ahora, y lo hacía para ganar cuota de mercado , añade.

Una política que permitió a Amazon mantener a raya a otros competidores y establecer casi un monopolio, pero que desató el temor de editores, que entendieron que suponía devaluar el valor de su producto. Al sector le preocupó el poder de Amazon, pues podría marcar reglas que dejaran fuera a algunos de ellos , continúa Celaya. Así pues, cuando apareció en el 2010 Apple en escena con su primer iPad (que permitía leer libros), muchos editores vieron una salida.

Apple tenía que romper la baraja si quería competir con Amazon y, al parecer, tuvieron conversaciones con las principales editoriales para establecer el modelo de agencia en el sector, donde el editor fija el precio y el punto de venta no lo puede tocar y a cambio recibe 30 por ciento . Un modelo similar al que tenemos en España; aunque aquí es por ley y no por un acuerdo privado, como sostiene el Departamento de Justicia de EU.

Amazon reaccionó quitando libros de Macmillan, aunque una revuelta de clientes le hizo dar marcha atrás.

Ahora, la justicia de EU basa su demanda no sólo en que hubo un cártel entre Apple y editoriales, sino que entre ellas establecieron una cláusula que obligaba al resto de plataformas a aceptar el modelo de agencia. Sostienen que el acuerdo dejaba fuera a las editoriales pequeñas, provocando una situación de competencia desleal.

Apple negó haber cerrado algún pacto con los editores y defendió que el lanzamiento de la iBookstore en el 2010 fomentó la innovación y la competencia, rompiendo el monopolio de Amazon . El consejero delegado de Macmillan envió una carta a los autores, ilustradores y agentes donde aseguraba que su editorial no actuó ilegalmente. Cambiamos el modelo para apoyar un mercado abierto y competitivo y funcionó . Tres de las editoriales demandadas han firmado un acuerdo y han pagado más de 50 millones de dólares a la justicia de EU. Pero ¿qué va a pasar ahora?

El sector editorial vuelve a estar preocupado. Temen que al quitar el modelo de agencia, Amazon vuelva a aplicar su política agresiva de precios, incurriendo en pérdidas y obligue a unas reglas de juego que o aceptas o te quedas fuera , destaca Celaya. Hoy, entre 15% y 20% de las ventas de las grandes editoriales de Estados Unidos es en formato digital y Amazon vende allí 62% de los lectores de libros digitales y 14% de las tabletas, según Pew Research Centre.

CONSECUENCIAS

La guerra Apple-Amazon tendrá consecuencias. Apple deberá plantearse rebajar el precio de su iPad si quiere competir con Kindle Fire. Hasta ahora, Apple fija el precio de sus iPhone e iPad y no permite descuentos en ellos porque tiene los contenidos como escudo protector de sus márgenes. Pero esto cambia , sostiene Celaya.

Aunque, a priori, todo apunta que este duelo entre ambos gigantes tecnológicos se traducirá en una rebaja de precios en libros y lectores y tabletas que beneficiará al usuario, The Economist asegura que los lectores no serán los ganadores finales . Inicialmente, los consumidores saldrán ganando, pero no a medio y largo plazo, porque sólo Amazon y Apple tienen músculo financiero para vender durante varios años libros a pérdida y nos quedaremos sólo con dos puntos de venta. Un duopolio que tratará de imponer sus reglas , alerta Celaya, que no descarta que estas dos empresas hagan lobby en Bruselas para intentar cambiar las leyes de precio fijo existentes en varios países europeos.

Para este experto, una de las consecuencias del fin del modelo de agencia en Estados Unidos es que las editoriales tomarán la iniciativa de crear plataformas de e-commerce para vender directamente sus libros con el fin de contrarrestar la dependencia actual que tienen del canal.

LA REBELIÓN DE HARRY POTTER

Algunos autores han plantado ya cara al sistema de comercialización del libro electrónico impuesto por los gigantes y se han revelado a Amazon, a Apple y a otras plataformas de peso. Es el caso de la autora de Harry Potter, J. K. Rowling, que ha creado la tienda de Pottermore, donde no sólo vende sus libros en todos los formatos digitales, sino que además su aspiración es crear una comunidad alrededor de sus contenidos. Otra de las innovaciones de Rowling es la posibilidad de descargar hasta ocho copias digitales de cada libro, ya sea para utilizarlas en un dispositivo o para prestarlas. La licencia de préstamos durará hasta cinco años.

Más allá de las ventas incurridas a través de estas plataformas de venta on line de libros, el verdadero valor añadido de la venta directa es el conocimiento directo de tu cliente y su comportamiento en el proceso de compra, así como el análisis del consumo de tus productos y servicios , asegura Javier Celaya, que está convencido de que las editoriales van a pensar más en la venta directa porque están viendo que el canal les puede terminar ahogando .