Desde que se presentaron una serie casos de trombos en personas que habían recibido la vacuna Covid-19 AstraZeneca, hoy llamada Vaxzevria, se despertó una ola de inquietudes, especialmente en la Unión Europea. Fueron muchas las especulaciones y medidas, sin embargo este miércoles 7 de abril por primera vez una institución científica llegó a la conclusión de que existe “un posible vínculo” entre la vacuna Oxford- AstraZeneca y coágulos de sangre, "extremadamente raros y poco probables", con plaquetas bajas. Se ha pedido que esto se incluya en los efectos secundarios, debido a que aún se desconoce su origen y las investigaciones continuarán.

Para llegar a su conclusión, el comité de seguridad de la Agencia Europea del Medicamento (EMA) tomó en consideración todas las pruebas disponibles actualmente, incluido el asesoramiento de un grupo especial de expertos. Aún con esta información precautoria agregaron que el balance entre riesgos y beneficios sigue siendo positivo, es decir, es mejor seguir vacunando que dejar de hacerlo. Minutos después, los científicos de la Agencia Reguladora de Medicamentos y Productos Sanitarios (MHRA), en Gran Bretaña emitieron un comunicado respaldando la información.

Previo al anuncio de la EMA, científicos del gobierno británico habían tomado la decisión de no ofrecer esta vacuna a jóvenes entre 18 a 30 años, por lo que sería reemplazada por otras vacunas, como Moderna o Pfizer, incluida su segunda dosis si ya recibieron la primera.

“Las personas más jóvenes tienen muchas menos probabilidades de morir a causa de Covid-1. Por lo que el Comité Conjunto de Vacunación e Inmunización ha decidido que es más seguro recomendarles que consideren la posibilidad de recibir otra vacuna”.

El profesor Jonathan Van-Tam, subdirector médico de Inglaterra, dijo que el nuevo consejo sobre AstraZeneca es una "corrección de rumbo", aun así, para la mayoría de los grupos de edad, los beneficios superan los riesgos de darse la vacuna, y agregó que es bastante habitual que los médicos modifiquen sus preferencias sobre medicamentos y vacunas.

Por su parte, la farmacéutica AstraZeneca está al tanto de las observaciones y asegura que “ha estado colaborando activamente con los reguladores para implementar estos cambios en la información del producto y está trabajando para comprender los casos individuales, la epidemiología y los posibles mecanismos que podrían explicar estos eventos extremadamente raros”.

En México se seguirá aplicando: López-Gatell

El doctor Mauricio Rodríguez Álvarez, vocero de la Comisión de Atención a Covid-19 de la UNAM, dijo que en México hasta el momento no se han presentado casos de trombos en personas que han recibido la vacuna.

Hugo López-Gatell, subsecretario de Prevención y Promoción de la Salud de la Secretaría de Salud, dijo en conferencia de prensa que el grupo técnico asesor en vacunación en el país, junto con la unidad que analiza los ESAVI está analizando estas nuevas posturas para realizar conjuntamente un planteamiento, “en síntesis, tranquilidad, no hay ningún elemento de evidencia científica que sugiera un alto riesgo trombótico, por lo tanto en la mayoría de los países quienes la estamos utilizando, se seguirá utilizando”.

Desde el punto de vista del doctor Rodrigo Romero Feregrino, secretario general de la Asociación Mexicana de Vacunología, se debe recordar que todos los medicamentos pueden tener efectos adversos y riesgos, y en el caso de las vacunas no están exentos, “en este momento así como en otros, y como lo comenta la EMA, los beneficios son mayores que los riesgos”.

Dijo a El Economista que hay que esperar a conocer más datos sobre este probable efecto adverso, pero no hay que dejar de vacunar, “la enfermedad puede complicarse y el riesgo de fallecer es mayor que el riesgo de efectos adversos de las vacunas”. Agregó que no se debe dejar la evaluación continua de la seguridad y eficacia, de ésta y todas las vacunas.

Hasta el momento la vacuna en cuestión ha generado en el país, 18 reacciones graves y 545 leves. De todas las vacunas aplicadas en México (más de 9.6 millones de dosis), menos del 1% ha ocasionado eventos de consideración y hasta el momento no se reportan secuelas, daños permanentes o pérdida de la vida.

Evidencia de la EMA

El comité señaló que los coágulos de sangre se produjeron en las venas del cerebro (trombosis del seno venoso cerebral, CVST) y el abdomen (trombosis de la vena esplácnica) y en las arterias, junto con niveles bajos de plaquetas en sangre y, a veces, sangrado.

Hasta ahora, la mayoría de los casos notificados han ocurrido en mujeres menores de 60 años dentro de las 2 semanas posteriores a la vacunación. Según la evidencia disponible, no se han confirmado factores de riesgo específicos.

Una revisión en profundidad de 62 casos de trombosis del seno venoso cerebral y 24 casos de trombosis de la vena esplácnica notificados en la base de datos de seguridad de medicamentos de la UE, al 22 de marzo de 2021, arrojó que 18 casos fueron mortales. Los casos procedían principalmente de los sistemas de notificación espontánea de la AEMA y Reino Unido, donde alrededor de 25 millones de personas habían recibido la vacuna.

En cuanto al mecanismo, se cree que la vacuna puede desencadenar una respuesta inmune que conduzca a un trastorno atípico similar a la trombocitopenia inducida por heparina. En este momento, no es posible identificar factores de riesgo específicos.

Más datos sobre la vacuna británica

  • Vaxzevria es una de las cuatro vacunas autorizadas en la Unión Europea contra Covid-19.
  • La vacuna de AstraZeneca se compone de otro virus (de la familia de los adenovirus) que ha sido modificado para contener el gen para producir una proteína a partir del SARS-CoV-2. La vacuna no contiene el virus en sí y no puede causar Covid-19.
  • La revisión fue realizada por el Comité de Evaluación de Riesgos de Farmacovigilancia  (PRAC) de la EMA , el comité responsable de la evaluación de los problemas de seguridad de los medicamentos humanos en la mancomunidad europea.
  • Las decisiones del PRAC pueden diferir de un país a otro dependiendo de sus necesidades y circunstancias nacionales, como las tasas de infección, las poblaciones prioritarias, la disponibilidad de vacunas y las tasas de hospitalización.

nelly.toche@eleconomista.mx