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Las pandillas y el Triángulo Norte
El crimen y la violencia que registran Guatemala, El Salvador y Honduras son las principales causas para que los nacionales de dichos países migren en busca de mejores condiciones de vida, se afirma en un análisis de Insight Crime.
El crimen y la violencia que registran Guatemala, El Salvador y Honduras son las principales causas para que los nacionales de dichos países migren en busca de mejores condiciones de vida, se afirma en un análisis de Insight Crime.
Los tres países, que son conocidos como el Triángulo Norte, “son hogar de un sinnúmero de pandillas que extorsionan a negocios y personas, reclutan a menores de edad y asesinan a quienes se les opongan. La situación es más peligrosa por el hecho de que las pandillas también manejan el expendio local de drogas, lo que implica que sus disputas de territorio estallan en violencia en un abrir y cerrar de ojos”, precisó el sitio especializado en un artículo publicado recientemente y firmado por Seth Robbins.
Las tasas de homicidios dolosos en los tres países han ido a la baja en los últimos años —se lee en el sitio web; no obstante, la región centroamericana se mantiene como la de mayor mortandad del mundo sin que exista una guerra.
“Esto se debe en gran parte a la influencia y el poder de las pandillas callejeras más prominentes de la región, la Mara Salvatrucha y Barrio 18, quienes ejercen control sobre casi todos los barrios pobres y se disputan el control del territorio y el espacio comercial para asegurarse más fuentes de ingresos”, explicó.
Las pandillas, detalló la publicación, han marcado la pauta para la violencia e inseguridad pública que padecen dichos países, ya que, por ejemplo, en el 2014 se registraron alrededor de 400 muertes, la mayoría de conductores de autobuses, a manos de integrantes de las pandillas que asedian a los países del Triángulo Norte.
“La presencia de las pandillas está tan extendida que crean fronteras invisibles, pero insalvables incluso en algunas de las ciudades más pequeñas, de manera que disuaden a las familias de visitar a sus parientes, impiden asistir a la escuela o aceptar un empleo en una zona controlada por la pandilla rival”, refirió.
Un delito, a la par de los asesinatos, que es recurrente en los tres países es la extorsión. Dicho ilícito, en El Salvador, por ejemplo, equivale a pérdidas anuales de 756 millones de dólares, según cifras de su banco central.
Este mismo delito a Honduras le cuesta unos 200 millones de dólares anuales, de acuerdo con estimaciones periodísticas.
Para el especialista en temas de seguridad en Centroamérica Douglas Farah, quien fue consultado por Insight Crime, las personas que son amenazadas por las pandillas y extorsionadas se encuentran sin refugio en sus países de origen, además de que las pandillas han “agotado psicológicamente a la gente”.
Actos de corrupción
Un factor que destacó el artículo es la corrupción e impunidad que padecen las sociedades de los tres países, cuyas instituciones públicas son débiles ante dichos flagelos.
Esta debilidad institucional, señaló la publicación, ha provocado que las mismas sociedades del Triángulo Norte desconfíen de sus autoridades que mantienen una “combinación de escasez de recursos en los organismos de seguridad y mal entrenamiento de sus efectivos”.
El artículo hace referencia al Índice Global de Impunidad del 2017 en donde Honduras y El Salvador ocuparon las posiciones 12 y 13, cada uno, mientras que Guatemala ocupó la posición número 19 (de 69 países evaluados).
Los altos niveles de impunidad, comentó Douglas Farah a la publicación especializada, son factor para la desesperanza de las sociedades de los tres países.
En tanto que, en materia de corrupción, concluyó el artículo, en esas naciones se han presentado escándalos de malversación de recursos públicos por funcionarios de alto mando, incluidos expresidentes.
“Los casos han desencadenado protestas y algunas condenas. Pero para muchos, eso no es suficiente”, indicó.
En este sentido, el fin de semana arribaron a la Ciudad de México migrantes pertenecientes a la primera caravana, como parte de su travesía por el país para llegar a la frontera norte de México y donde ya se han desplegado elementos del ejército estadounidense que tratarán de impedir su cruce, según la instrucción del presidente Donald Trump.